Público (España), Iñaki Barazaluce, 7.06.2019

“Nos suelen decir que los grandes problemas de salud pública son el tabaquismo, la obesidad o la contaminación atmosférica, pero hay un problema del que no se habla, que es la soledad, un problema de salud pública tan importante como los anteriormente mencionados”, explica José Carlos Bouso director científico de ICEERS, y una de las personas que más está está haciendo por el conocimiento y la normalización de la ayahuasca en el mundo. La ayahuasca puede ser -y de hecho, ya lo es en diversas comunidades indígenas y occidentales, una herramienta eficaz para cohesionar los grupos sociales, protegerse de ataques externos y, finalmente, mitigar la epidemia de soledad que sufren las sociedad modernas.

Un año más, Bouso ha sido una de las caras más visibles de la Conferencia Internacional de Ayahuasca, que acaba de clausurarse en Girona, con una asistencia récord de 1.500 personas: terapeutas, psicólogos, curanderos, comunidades indígenas del Amazonas, científicos y buscadores espirituales se han juntado durante una semana en la capital catalana para debatir y compartir experiencias sobre una planta cuya expansión ya es imparable.

El discurso de Bouso dispara a la línea de flotación de la institución médica, esa misma que ha trazado una línea roja entre la “ciencia” -las prácticas médicas- y la “seudociencia” -todo lo demás-. Sin embargo, según Bouso, “si tuviéramos que aplicar los criterios de la biomedicina a la hora de calibrar la eficacia y la seguridad de los antidepresivos, los antidepresivos serían una práctica seudocientífica, porque cada vez están más cuestionada su eficacia y su seguridad”.

Este psicólogo y doctor en Farmacología no es el único que se expresa en estos términos. Los testimonios sobre la eficacia de la ayahuasca son sistemáticos y abrumadores. Traslado las mismas preguntas a otro buen conocedor de la planta, José María Fábregas, psiquiatra y especialista en el tratamiento de adicciones con ayahuasca. Fábregas se lamenta de que, mientras el resto de las especialidades médicas, han avanzado muchísimo en el último medio siglo “la psiquiatría sigue utilizando medicamentos de hace 50 años. Se sigue prescribiendo Valium, que tiene 65 años, el Prozac y sus derivados tienen 40 años… Hemos avanzado poco y siempre en una línea de corregir el síntoma. Los psicodélicos, la ayahuasca, tienen la capacidad de ir al principio del problema, a su raíz. No trata de corregir sino de ir a la misma raíz del conflicto, y resolverlo. ¿Sirve para todo? No. Pero creo que se merece el derecho a investigarse y aplicarse allí donde es eficaz”.

Estudio científico

Como científico que es, Bouso sabe que el status quo actual -la ayahuasca está en una zona de sombra legal en España y es ilegal en muchos países- solo puede cambiarse utilizando el lenguaje y el método científico. Es por ello que ICEERS ha financiado recientemente el primer estudio sobre la salud de 380 consumidores habituales del brebaje amazónico. Las conclusiones no pueden ser más alentadoras: la salud del consumidor medio es ligeramente mejor que el de la población en general y, sobre todo, “el 50% de la muestra ha reducido o eliminado el uso de psicofármacos de prescripción”. Se confirma lo que ya sabíamos: la ayahuasca es un poderoso antidepresivo.

“En el tratamiento de la depresión ya tiene una validación de su eficacia a medio y a largo plazo, con estudios llevados a cabo en Brasil”, confirma José María Fábregas. “Otra aplicación sería la resolución de adicción a sustancias. Para mí, una de las intervenciones claves es el tratamiento del estrés postraumático: revivir una situación dramática con toda su emocionalidad y todo el dolor, en un entorno seguro, permite reubicar ese recuerdo”. La ayahuasca también se está utilizando con indudable éxito en procesos de duelo, tal y como describe un estudio publicado por la psicóloga Débora González, vinculada también a ICEERS, y que fue presentado durante AYA2019.

Cada vez son más los médicos que se acercan a la ayahuasca o que recomiendan extraoficialmente a sus pacientes el uso de la planta. Es cuestión de tiempo que el sistema sanitario adopte el uso terapéutico de la ayahuasca y en ICEERS ya se preparan ante esta eventualidad:

“No estamos en contra de la medicalización de la ayahuasca pero el sistema tiene que ser respetuoso: la ayahuasca debe estar en manos de la comunidad. Si los médicos y los psiquiatras quieren utilizarla nos parece fantástico, pero que no persigan a quienes la usan en otros contextos, que no se apropien de los procesos de autocura. Primero fue la iglesia católica, persiguiendo a las brujas, y luego las instituciones médicas, terminando con lo que quedaba de curanderismo, fundamentalmente femenino, cuando la medicina se introdujo como institución patriarcal. El órgano médico colegial es la institución más casposa que hay en España, y es la que está liderando esta nueva inquisición con las “seudociencias”. Que hagan su trabajo y dejen que la sociedad civil se organice, que es lo suficientemente madura como para hacer lo que los apetezca”.