La Vanguardia (España), Begoña Corzo, 16.05.2019

Marta Luisa de Noruega ha descartado que vaya a renunciar a su título de princesa, tras las críticas recibidas en su país después de revelar su noviazgo con el chamán estadounidense Durek Verret, con el que además está a punto de empezar una polémica gira de conferencias en el país escandinavo.

La gira, que tienen previsto abrir este domingo en Copenhague (Dinamarca)y que les llevará a cuatro ciudades noruegas, la han bautizado como La princesa y el chamán. Pagando una entrada, que oscila entre los 80 y los 130 euros, los asistentes disfrutarán de un viaje “a los misterios de la vida” y podrán contactar “con su fuerza interior”, según la pareja.

El hecho de que Marta Luisa haya ligado su título a un negocio, ha llevado a uno de los uno de los principales periódicos regionales del país, Fædrelandsvennen, a pedir hoy en su editorial que Marta Luisa renuncie a su título de princesa. Por su parte, uno de los articulistas de Aftenposten, el principal diario noruego, escribía: “Marta Luisa puede tener el novio que le dé la gana, el problema es su relación comercial”.

Y la respuesta de la hija del rey Harald a las críticas de los medios de comunicación no se ha hecho esperar: “No es algo que considere. Soy parte de esta familia y lo seré siempre”, declaraba esta mañana la princesa en el programa Buenos días Noruega, de TV2, al que acudió precisamente acompañada por Durek, en su primera comparecencia conjunta ante los medios.

Marta Luisa se defendió también de quienes insinúan que se aprovecha de su condición de princesa para promocionar su gira: “He pasado por esto muchas veces antes. No es peor ahora, quizás más intenso, porque ha sido en pocos días”. “Soy una princesa y he nacido en esta familia. He elegido este estilo de vida y es mi forma de ganar dinero. Otros que hacen cosas similares también ganan dinero por ello”, añadió, mientras recordaba que no recibe asignación del Estado. De hecho, la princesa prácticamente no tiene compromisos oficiales con la institución desde que renunció al título de alteza en enero del 2002, para poder dedicarse a “expandir toda forma de cultura, además del método Rosen [una terapia física que Marta Luisa ha estudiado en profundidad]”, como ella misma declaró. Ese año dejó de recibir asignaciones públicas y quedó sujeta al pago de impuestos.

La princesa, primogénita de los reyes Harald y Sonia y cuarta en la línea de sucesión al trono, no quiso revelar qué opinan sus padres de la relación con Verret, al que ayer les presentó en palacio. Durek Verret, por su parte, si se aventuró a destacar que los reyes de Noruega “son encantadores, increíbles. Fue la experiencia más bonita de mi vida”.

El que se autocalifica como chaman, negó en exprograma de televisión haber dicho, como han reproducido medios noruegos, que puede curar la leucemia y otras enfermedades y aseguró que cree firmemente en la ciencia, aunque aclaró que su papel como chamán es ejercer “de intermediario entre el mundo físico y el espiritual”.

Sobre sus apuestas afirmaciones de que es capaz de revertir la edad, el guía espiritual de famosos como la actriz Gwyneth Paltrow dijo que la meditación y comer sano ralentizan el envejecimiento.

Marta Luisa, de 47 años, que se divorció en el 2016 del histriónico escritor Ari Behn, con quien tiene tres hijas de 10, 14 y 16 años, ya se ha visto envuelta en polémicas con anterioridad con los medios noruegos. La más sonada fue hace doce años, cuando, junto a una amiga, impulsó una escuela para promover el “contacto” con los ángeles, a la vez que alardeaba de tener poderes sobrenaturales, lo que ya entonces desató peticiones de que renunciara a su título.

La princesa y el chamán que el pasado lunes hicieron pública su relación en un anuncio por separado, en las redes sociales prometiéndose amor eterno, no quisieron revelar si vivirán juntos o tienen planes de boda, aunque se mostraron muy cariñosos y se agarraron de las manos. “A veces no puedo dejar de mirarla, ¿cómo no vas a querer a esta mujer?”, dijo el chamán mientras miraba arrobado a la princesa.

Por su parte, el obispo de Stavanger decidió ayer suspender el acuerdo para que la pareja pudiera celebrar el lunes su conferencia en esa localidad del sur de Noruega en una iglesia.