Las siete víctimas del ‘chamán’

By |2018-07-13T07:37:38+00:0012 julio, 2018|Miscelánea|

El País (España), Patricia Ortega, 12.07.2018

La mujer, de unos 45 años, se presentó en la comisaría de Alicante y contó lo sucedido: “Dijo que la habían estafado, que habían abusado sexualmente de ella, que había tenido alucinaciones y paranoias que nunca antes había tenido, después de acudir un fin de semana a una suerte de terapia espiritual en una casa de Biar, un pueblo a media hora de Alicante, y señaló a un hombre: el chamán”, cuenta un investigador. Los agentes del Grupo de Delincuencia Violenta de la Brigada de Policía Judicial de Alicante han detenido en Mallorca a ese hombre de 52 años, español, nacido en Granada, por ser presuntamente un “abusador sexual en serie”, aseguran. El juez ya le ha enviado a prisión.

Los investigadores entienden que, aunque supuestamente había consentimiento en los contactos sexuales con las mujeres, se trata de “un consentimiento viciado” por estar drogadas. De momento, han acreditado siete víctimas en diferentes puntos de la península, que han descrito el mismo patrón, pero no se descarta que aparezcan nuevos casos, ya que se calcula que podía llevar dos años operando.

Disfrazado de “asesor espiritual” con conocimientos “chamánicos”, embaucaba a mujeres de entre 45 y 50 años, “fácilmente manipulables” por su situación personal, y las convencía de que mediante unas terapias alternativas podían volver a encontrar el amor, “se liberaría su amor”. Comenzó haciéndolo con su entorno más cercano. “De hecho, su actual pareja y colaboradora, que también fue detenida junto a él, pero que ha quedado ya en libertad, “está completamente abducida”, aseguran las mismas fuentes. Después fue ampliando el círculo, “usando las redes sociales y creando grupos de WhatsApp para nuevas citas”, explican los investigadores. “Inicialmente ofrecía los servicios gratuitamente y luego comenzó a cobrar”.

Alquilaba casas rurales para un fin de semana y allí montaba lo que llamaba las “ceremonias del Agua y el Amor”. Era precisamente en el líquido elemento en el que introducía la droga que anulaba la voluntad de las mujeres y le permitía abusar de ellas. En más de un caso, tras realizar análisis de sangre, se ha comprobado la existencia de restos de anfetaminas en el organismo de las víctimas. “Les decía que era un agua que les ayudaría a recuperar sus poderes, pero más de una de ellas tuvo posteriormente problemas de salud”. Los agentes, han tenido que lidiar con “los sentimientos de culpabilidad y de vergüenza de las mujeres” para dar con el hombre y evidenciar sus delitos.

El “Chaman” se ayudaba de otro hombre, también detenido, y conocido en su círculo de “terapias alternativas” como “el chamanito” que tocaba el tambor, ponía música relajante y ejercía de ayudante en esos rituales. Ha sido detenido en Santander, donde se encontraban dos de las víctimas.

Los grupos de WhatsApp han sido clave para que las víctimas fueran conscientes de los abusos sufridos. “Fue ahí donde se empezó a hablar de estafa, aunque unos lo creyeron y otras no han querido saber nada más del tema”, señala un agente.


Meditación y espiritualidad a base de drogas

Los arrestados comenzaron a captar personas ofertando cursos relacionados con la meditación y la espiritualidad. Con esta publicidad y la invitación a ceremonias gratuitas se fue tejiendo una red de contactos por toda España que a través de chats de whatsapp iban difundiendo su actividad. Los detenidos hacían saber a los adeptos que por asistir a los eventos que organizaban tenían que pagar una cantidad que oscilaba entre los 100 y los 175 euros.

Así, lo que comenzaron siendo celebraciones litúrgicas acabó convirtiéndose en festivales en donde, tanto el líder de la organización como sus cómplices, distribuían drogas a sus víctimas. Marihuana, DMT, San Pedro, y setas alucinógenas (psilobicina), eran algunas de las sustancias estupefacientes que se consumían durante las ceremonias.

Algunos de los asistentes eran drogados contra su voluntad dado que desconocían que el agua estaba intoxicada con anfetaminas. El chamán ponía en peligro la vida de sus víctimas pues se ha podido comprobar cómo algunas de ellas han padecido problemas psicológicos, brotes esquizofrénicos o dependencia emocional con posterioridad a las celebraciones. Incluso llegaron a sufrir durante los rituales insuficiencia respiratoria y fuertes taquicardias.