Prem Baba, el psicólogo brasileño que se convirtió en gurú del amor

By | 2018-06-11T17:29:41+00:00 11 junio, 2018|Miscelánea|

El Mundo (España), Juan Fornieles, 11.06.2018

La senda periodística me lleva a Lisboa para descubrir a un líder hinduista de origen brasileño, Sri Prem Baba. Un ser admirado por decenas de miles de personas, desde el actor Will Smith a políticos, empresarios, estudiantes y gente de extracción muy humilde… En el corazón y la sonrisa de Prem Baba todos tienen cabida.Las expectativas de la entrevista son altísimas. Conozco a dos devotas seguidoras que han abrazado su filosofía, Maribel y Jimena, y no dejaban de preguntarse cuál será mi reacción al estar ante él. ¿Veré la luz?El Baba está en Lisboa para presentar su libro Propósito y transmitir su visión: «El amor es la única medicina para curar el planeta». Le sigue una legión de adeptos que sonríen beatíficamente. Son felices. Son los hijos de este padre espiritual, del gurú del amor.

Esta es la entrevista que mantuve con él, horas después de oír su charla.

¿Quién es Prem Baba?
Soy un amigo de la humanidad, alguien que quiere que los otros brillen y sean felices. Alguien que desea ver a las personas manifestando su potencial, muchas veces adormecido.

¿Cómo se convirtió en maestro espiritual?
Yo era un psicólogo en Brasil muy bien situado, con éxito. Pasaba consulta y era profesor. Tenía novia. Mejor, imposible: dinero, mujer y sexo… Pero por dentro estaba infeliz y no sabía por qué. Me deprimí, tuve miedo, sufrí una una crisis. Hasta que un día entendí que había llegado al fin. Entonces, entré en meditación y vi a un viejo de larga barba blanca en los Himalayas que me decía ‘cuando tengas 33 años, ven a Rishikesh (India)’. Entonces, me casé y me fui de luna de miel a India. De pronto, me vi tocando en la puerta de un ashram y topándome con el hombre que aparecía en mis visiones. A partir de ahí mi vida se transformó. Fue un encuentro profundo y me entregué. Sufrí un proceso de entrenamiento y de transformación que duró tres años. Recibí el linaje de mi maestro (Sri Sachcha Baba Maharaj Ji) y la consideración de gurú para expandir su mensaje. Ahí empezó mi trabajo como maestro espiritual.

¿Su guía, Baba Maharaj Ji, le hablaba del amor?
Él me decía: ‘Dios es amor, amor es Dios, todo se resume en el amor, es la esencia de la vida.

¿Hay sintonía entre los maestros espirituales (católicos, budistas, hinduistas, islámicos…)?
Sí. Todos buscamos paz, verdad, amor y justicia.

¿Qué es Awaken Love (despertar el amor)?
Un movimiento que creé en 2013. Además de trabajar la espiritualidad de forma clásica, quería actuar socialmente. Elevar los valores sociales a través de una estructura que impulse una nueva forma de vivir basada en la honestidad, gentileza, responsabilidad. O sea: amor. Desde esa organización se promueven cambios en la política, en la educación, en el sistema de salud, en la estructura de la familia, en la forma de concebir la infancia…

¿Cómo transmite el amor?
A través del ejemplo, de mi vivencia. Yo no me preocupo de quién es usted, de su religión, de su clase social, de su nacionalidad, de si es hombre, mujer… Yo le recibo. Veo a un ser espiritual, un alma ocupando un cuerpo. Para desarrollar ese amor he creado una metodología llamada Camino del corazón.

¿En qué basa su método?
En la meditación y el autoconocimiento.

¿Su libro ‘Propósito’ se refiere a la misión que cada uno tiene en la vida?
Sí. Todo ser humano llega a la Tierra con un propósito, una misión, un programa de realización del alma. Pero acabamos llenándonos de tristezas, de envidias, de angustias, nos sentimos impotentes, inseguros… ¿Por qué? Porque no estamos ocupando nuestro lugar en el mundo, no hacemos lo que vinimos a hacer. Las personas se desvían en la infancia de su camino, de su sueño. La culpa la tienen el ambiente y las creencias de la familia sobre lo que es la felicidad. Eso nos desvía de nuestro rumbo. Lo que nos impide estar alineados con nuestro propósito. Cuando se está alineado, la persona se transforma en un eslabón de una cadena de felicidad. La felicidad y el amor pasan por él/ella para llegar a otro/a. Sintiéndose al servicio de algo mayor, del misterio de la vida.

¿Somos seres espirituales?
Las personas tenemos un origen espiritual, pero venimos a vivir una experiencia terrenal, el problema es que nos confundimos con la materia, pasando a creer que somos materia. Y queremos resolverlo todo materialmente.
¿Las personas malas tienen cosas buenas?
Desde luego. Yo veo más allá de la maldad, la maldad es proporcional al dolor que cargan.

¿Todos tenemos un don?
Sí. Son talentos específicos que vienen del nacimiento. Por ejemplo, usted ama a través de su don de escribir, de comunicar, de explicar un concepto de forma accesible. Otros tienen su don, pero cada uno lo expresa a su modo.
¿Qué recomienda a quienes están perdidos?
Lo primero es darles un abrazo. Después, les diría que inicien el proceso. La fase cero es aprender a estar en silencio y autoobservar los pensamientos, las emociones, las sensaciones. Luego hay que identificar dónde te estás traicionando. Debes hallar dentro de ti al saboteador de la felicidad.

¿Cómo se puede hacer?
Haga este ejercicio: por la noche, cuando esté en la cama, visualice una retrospectiva del día. Identifique los momentos en los que actuó de forma contraria a su voluntad. Observe ese aspecto de la personalidad que está en contra de usted. Todo está dentro. No somos víctimas indefensas. Dependemos de nosotros mismos.

¿Qué es el alma?
Es lo que somos, la conciencia. Por eso es importante recordar quienes somos, nuestro propósito.

¿Cómo se vencen las influencias externas?
Debe recordar quién es y lograr identificar su máscara social, la que ha desarrollado para agradar a los demás, para ser amado. Libérese de esa careta y no podrán manipularle. Será libre.

Hablando de miedos, en España nos dan pavor los gurús porque creeemos que seguir a uno es perder la voluntad, ser anulado. ¿Cómo lo ve usted?
Es un gran equívoco generado por una distorsión y por falsos gurús, que existen. Un verdadero gurú tiene el objetivo de despertar la libertad, la independencia en las personas. Yo trabajo para que usted sea libre. Para que encuentre al gurú que lleva dentro. A partir de ahí, será libre.

Hay una serie en Netflix que está muy de moda: Wild wild country. En ella se narran los excesos y peligros del ashram utópico que levantó en EEUU otro líder espiritual, Osho. Eso alimenta nuestros miedos a los gurús. ¿Cuál fue su experiencia con Osho?
No lo conocí. Cuando fui a su ashram en India, ya había fallecido. La serie de TV me impresionó porque había muchas cosas que no sabía, cosas inexplicables. A pesar de ello, el mensaje de Osho es increíble. Osho es uno de los personajes relevantes que han pasado por este mundo.

¿Qué cambiaría de la educación infantil?
El autoconocimiento debe convertirse en política pública incluyéndola en el currículum de los niños. Nosotros, en Brasil, hemos conseguido que a partir de 2019 todos los escolares estudien el desarrollo de las habilidades emocionales. Aprenderán a meditar y a gestionar los desasosiegos, los conflictos. Una educación basada en valores que no tiene nada que ver con la religión. Son valores universales. Eso permitirá cambiar la cultura global e ir hacia la paz y la prosperidad. Esa es mi visión.

Usted no demoniza el dinero…
El dinero es una energía neutra, la puedes usar tanto para construir como para destruir. Conozco a mucha gente que tiene mucho dinero y es muy infeliz. Ellos sufren mucho. El dinero se debe usar con sabiduría, con ética, con justicia y hacerlo circular.

¿Es bueno sufrir una crisis existencial?
Es algo inevitable. Hay crisis personales porque no se va en dirección correcta y se debe ajustar el GPS.

Y hasta aquí la entrevista. En cuanto al deslumbre, la iluminación, no se produjo. La máscara de periodista es potente y me protege en este Mátrix. Pero en mi mente resuena su concepto del amor desinteresado y una gran pregunta: ¿Qué he venido a hacer a este mundo más allá del periodismo?