Me metí en una sesión de ‘mindfulness’ grupal y así quisieron sacarme 300 euros en terapias “sanadoras”

By | 2018-06-11T13:03:22+00:00 11 junio, 2018|Miscelánea|

EP Buenavida (España), Natalia López, 11.06.2018

La coach golpeó un cuenco tibetano con un pequeño mazo, como quien golpea una ensaladera con una cuchara. Fue su manera de llamar nuestra atención. Después, igual que en un ejercicio de adiestramiento canino, nos fue mirando uno a uno fijamente a los ojos, sin pestañear ni mediar palabra, ella de pie y nosotros sentados en unas sillas azules dispuestas en semicírculo.

A pesar de este inicio intimidatorio, la instructora empezó su discurso con una locución y gesticulación de escuela de negocios, mostrándose cercana y cariñosa. Formábamos un grupo bastante variopinto de más de 20 personas, desde una niña de unos siete años que acudía con su madre, hasta una pareja de unos 70.

Algunos habíamos tenido noticia de estos cursos de mindfulness en el Espacio Ronda, un espacio de dos plantas y múltiples salas cercano al Parque de Atenas, a través de la web de actividades de ocio del Ayuntamiento de Madrid. Esto, de entrada, inspiraba una cierta confianza.

Advertida por los expertos entrevistados de que en ocasiones este tipo de cursos son usados por sectas como reclamo para captar adeptos, los recelos aparecieron echando un vistazo a los folletos de las próximas actividades, todas del ámbito ‘New Age’: talleres de chamanismo y de algo denominado “corrección cuántica”, Reiki, sesiones de eneagrama [un sistema de correción de la personalidad] o conferencias sobre la “conexión con antiguas civilizaciones”, por citar algunos ejemplos. Algunos de los asistentes a esta sesión de mindfulness parecían asiduos a estas actividades, uno llevaba incluso una revista en cuya portada podía leerse “medicina holística”.

La instructora de mindfulness, que no ocultaba su carencia de título oficial en Psicología pero que presumía de otras titulaciones no colegiadas, como coaching, Terapia Gelstalt, Transpersonal y un largo etcétera, nos instaba a realizar ejercicios e incidía en la importancia de la respiración. Si la mente se iba a otra cosa, intentábamos volver a la sensación de sentir el aire entrar y salir por las fosas nasales. Centrarnos en “el aquí y el ahora” como clave para controlar episodios de estrés cotidiano.

Otras reuniones imprescindibles para “convertir tus sueños en realidad”

Mientras, en un lateral de la sala, un técnico de sonido se encargaba de ambientar la sesión con una música de sintetizador anodina y lenta. Poco a poco, la impecable retórica de la coach fue moviéndose a otros terrenos. Empezó a aludir a que ‘mindfulness’ no sería suficiente en el caso de necesitar “limpiar un conflicto de la infancia” para “vivir con una dimensión transcendente de la vida”.

Habría que hacer más meditación, pero también otras formaciones especializadas. Se trataba de más cursos breves, retiros y “terapias”. La primera sesión individual era gratuita, el precio del resto de servicios empezaba en los 297 euros, y un único método de pago: todo el montante en un sobre cerrado. Una ganga, si tenemos en cuenta que estas reuniones eran imprescindibles para “convertir tus sueños en realidad, tomar buenas decisiones, superar conflictos, mejorar las relaciones de pareja” y un largo etcétera.

Tres participantes a esta jornada habían asistido ya a varios de estos encuentros, por lo que la instructora les pidió que dieran su testimonio en voz alta. Una chica, con perfil de universitaria dijo “es la bomba, no os lo podéis imaginar”, mientras que un hombre de unos 50 años lo definió como “una experiencia profundamente transformadora”. “Formaciones para transformarnos, mejorar y crecer como personas”, replicó de manera asertiva otra participante de similar edad. “Lo estáis viendo”, dijo pletórica la coach.

Después de dos horas en aquel local del centro de Madrid, la sesión acabó como si de un plató de televisión con público se tratase, el técnico de sonido subió el volumen de la música y, el grupo de asistentes que ya había estado en otras reuniones con la coach inició un entusiasta aplauso.

De la Universidad de Massachusetts a técnica de captación de sectas

El mindfulness, esa intervención terapéutica desarrollada por el doctor Jon Kabat-Zinn en la Universidad de Massachusetts para aliviar episodios de dolor crónico ansiedad o estrés, está de moda, lo que convierte a su técnica principal, la meditación, en omnipresente en infinidad de contextos, desde hospitales y universidades, a los despachos de las empresas del Ibex 35.

A pesar de que hay evidencia científica de que la demandada práctica puede tener efectos secundarios si su pauta de entrenamiento no es la correcta, en España, para ser instructor de mindfulness o de meditación no hay ningún requisito oficial. Por este motivo, la etiqueta es utilizada por la pléyade de sanadores, homeópatas y charlatanes varios para dar prestigio a su actividad y ampliar su target. En este sentido, el Observatorio de Pseudociencias y Sectas Sanitarias de la Organización Médica Colegial advierte en un informe sobre el mindfulness y la meditación asegurando que “pese a tener un ámbito de aplicación legítimo en su campo, son usualmente utilizadas por movimientos sectarios como captación o incluso herramienta de manipulación psicológica”.

Elena Campos, investigadora del CSIC y presidenta de la Asociación para Proteger al Enfermo de las Terapias Pseudocientíficas (APETP), aclara que “mindfulness debe ser impartido por un psicólogo, puesto que es su área de competencia. Por eso es importante que el Colegio de Psicólogos limite y estandarice sus pautas”.

Campos recuerda además que “en España no se imponen penas disuasorias, ni se castiga a quienes ejercen intrusismo sanitario o mala praxis. Y a veces se ven legitimados hasta por universidades que ceden sus espacios para albergar eventos de pseudoterapeutas, como denunciaron algunos medios que ocurrió en la UPV con una charla sobre mindfulness impartida por una persona cuyas acreditaciones pertenecían al campo de las pseudoterapias.

Un buen coach o instructor de meditación nunca hablará de terapia y siempre derivará a un psicólogo cuando sea conveniente”, porque como señala Miguel Perlado, psicólogo clínico y experto en sectas, “el problema está en que al consumidor le es muy difícil distinguir cuando una sesión de mindfulness se desarrolla de forma adecuada”.

No solo ‘Wild Wild Country’

El matrimonio sectas y meditación no son ninguna novedad. Lo vemos en Wild Wild Country, el documental de Netflix sobre cómo una secta india se trasladó al sur de EEUU, donde captó a miles de personas a través del reclamo de la meditación. Los expertos consultados para este artículo coinciden en que, en la actualidad, el funcionamiento de estos grupos poco tiene que ver con el de la comunidad fundada por el gurú Osho, el líder de aquella secta. Miguel Perlado argumenta que “muchas derivas sectarias se están aprovechando de la moda del mindfulness. Algunas porque ya antes tenían ideas orientalistas y han readaptado su actuación”. Y añade: “La tendencia habitual es ir aumentado la dedicación de quien acudía solo esporádicamente, además de la cerrazón ideológica de los participantes que hace que aparezca la irritabilidad en cuanto alguien cuestiona estos métodos. También se crea un contexto en el que solo importa el grupo y donde, al cabo de un tiempo, aparece la figura del gurú con un liderazgo incuestionable”.

Perlado advierte además sobre el tipo de sesiones con las que hay que tener especial cautela: “Lo primero sería informarse bien sobre la organización de estas actividades. Y desconfiar de ciertos retiros en lugares de difícil acceso o en los que se prohíban o requisen teléfonos y otros dispositivos durante toda la estancia en el lugar. También cuidado con las propuestas en las que se estimula el no pensar, con argumentos como ‘la razón es parte de tu ego que no te va a ayudar’. No es cuestión de volver laica la práctica, porque es una actividad teñida de espiritualidad, sino de respetar los tiempos de las personas, sin pretender doblegar su personalidad”.

El ‘mindfulness’ para sacar información a los empleados de una empresa

Si hay un contexto en el que el mindfulness cause furor es en el mundo de la empresa, donde son cada vez más frecuentes charlas, cursos y retiros, muchas veces a cargo de supuestas escuelas budistas o hinduistas. El ensayista William Davis argumenta en La industria de la felicidad que todo el business del bienestar y la autoayuda se basa en presentarse en forma de productos radicalmente nuevos que actúan como un borrón y cuenta nueva ante las adversidades, y que en el siglo XXI, todo ese discurso se centrará en la actividad cerebral. Por eso, el especialista Miguel Perlado insiste en mantener la cautela recordando que “en el terreno de las intervenciones psicológicas tratamos con el material más sensible, como el de las emociones, el mundo interior o la intimidad”.