Demoledor informe sobre la pederastía en Australia

By | 2017-12-15T18:20:41+00:00 15 diciembre, 2017|Miscelánea|

Clarín (Argentina), 15.12.2017

Australia “faltó gravemente a sus deberes” con los niños durante décadas, acusó este viernes en su informe final una comisión de investigación sobre la respuesta dada a las múltiples acusaciones de pederastia, una lacra calificada de “tragedia nacional”.

Tras una década de revelaciones, el gobierno australiano había cedido finalmente en 2012 a las presiones y creado una Comisión de Investigación Real sobre la respuesta institucional a los crímenes pederastas.

Fue contactada por más de 15.000 personas que afirman haber sido víctimas de tales actos implicando a la Iglesia católica, a orfelinatos, clubes deportivos, escuelas y organizaciones juveniles.

En audiencias públicas o a puerta cerrada, estos testimonios, a menudo de una gran dureza, señalaron a más de 4.000 instituciones, muchas de ellas entidades católicas.

Recomendaciones

“Decenas de miles de niños fueron víctimas de agresiones sexuales en muchas instituciones australianas. Nunca conoceremos el número exacto”, afirmó este viernes en su informe final la comisión, que hizo cientos de recomendacionespara mejorar la seguridad de los niños e intentar impedir que los pederastas actúen.

De hecho, la comisión hace 189 nuevas recomendaciones en 17 volúmenes para abordar esta “seria falla” por parte de las instituciones australianas para proteger al sector más vulnerable de la sociedad: sus niños.

Entre esas recomendaciones, hay 20 que van directamente dirigidas a la Iglesia australiana. La comisión pide, por ejemplo, protocolos para controlar a los curas (1 de cada 10 curas en Australia abusó de niños); la obligación de que los curas denuncien los actos de pederastia que conozcan en secreto de confesión, y la sugerencia de terminar con el celibato obligatorio. La Iglesia australiana contestó: “No”, aunque pidió perdón por los hechos pasados.

El arzobispo de Melbourne, Denis Hart, presidente de la Conferencia Episcopal australiana, pidió disculpas en nombre de la Iglesia por su “vergonzoso” pasado.

Sin embargo, afirmó que él no violaría el secreto de confesión, recordando que la sanción para cualquier sacerdote que lo haga es la excomunión.

La comisión recomendó asimismo a la Conferencia Episcopal que pida al Vaticano que modifique el derecho canónica para instaurar un celibato voluntario y no obligatorio para los sacerdotes.

Para la Iglesia, terminar con el celibato obligatorio no pondrá fin al abuso infantil. Así que “no”.

El arzobispo de Sidney, Anthony Fisher, consideró que romper la santidad de la confesión es solo una “distracción”, mientras que terminar con el celibato no pondrá fin necesariamente a la pederastia.

Tragedia nacional

Para la comisión, “cualquiera que sea el número (de víctimas), es una tragedia nacional, perpetrada durante generaciones en numerosas instituciones de confianza”.

La comisión asegura que no se trató simplemente de algunas “manzanas podridas”. “Algunas instituciones tenían a muchos pederastas que agredían a muchos niños”, afirma.

Se presentaron más de 2.500 denuncias ante la policía, que abrió 230 investigaciones.

Ya en febrero la comisión había difundido cifras espantosas que ilustran la magnitud del problema.

Indicó así que 7% de los religiosos católicos australianos fueron acusados de abusos sexuales a niños entre 1950 y 2010 sin que las sospechas desembocasen en investigaciones. Era costumbre ignorar, o incluso castigar, a los niños que denunciaban agresiones.

La Orden de los Hermanos Hospitalarios de San Juan de Dios registra las peores cifras con 40% de sus miembros acusados.

“Las mayores instituciones faltaron gravemente a sus deberes. En muchos casos, estas faltas se vieron agravadas por una respuesta manifiestamente inadaptada a las víctimas”, denunció el informe.

“El problema está tan extendido, y la naturaleza de los crímenes es tan odiosa, que resulta difícil de entender”, agrega.

El caso de George Pell

El más alto representante de la Iglesia católica en Australia, George Pell, había reconocido ante la comisión haber “fallado” en su gestión de los curas pederastas en el estado de Victoria en los años 1970.

El propio Pell, número tres del Vaticano, fue inculpado a finales de junio por “delitos de agresiones sexuales antiguas”, según la policía que mencionó la existencia de “numerosos demandantes” sin más precisiones.

Un tribunal deberá decidir a partir de marzo en Melbourne si se Pell es juzgado.