Los falsos hechiceros

El Diario (Ecuador), 14.11.2017

El curandero le recomendó una sesión espiritual para expulsar los malos espíritus que había dentro de su hogar. La limpia le costó 600 dólares.

El brujo luego le dijo que un enemigo pretendía destruir su vida hasta causarle la muerte mientras pescaba en altamar, y por eso recomendó limpiar la lancha, porque tenían “envidia de su progreso”.

Esa sesión le costó dos mil dólares y el brujo le prometió éxitos en la pesca, pero al mes le robaron el motor de la lancha. “Pedí una explicación y el hechicero nunca me respondió. Luego me di cuenta de que había sido estafado, y por eso lo denuncié en la Fiscalía”, expresó el pescador.

Juan vive en Jaramijó, un cantón donde el 80 por ciento de la población se dedica a la actividad pesquera y algunos tripulantes creen en la brujería para atraer la buena suerte.

Uno de ellos es Nery Marín, quien afirmó que los hechiceros no son estafadores, porque ellos hacen el trabajo que el pescador les pida.

“Los brujos no nos obligan a entregarles dinero, ellos reciben lo que uno puede darles”, enfatizó.

Él es propietario de una lancha, y todos los años acude a los almacenes esotéricos a comprar un polvo para protegerla de los males en altamar.

“También lo hago para tener éxito en la pesca y no ser víctima de la envidia”, agregó el pescador.

Sanción

Luis D. también es oriundo de Jaramijó, y denunció que estuvo a punto de caer en las redes de un “charlatán” que le pidió 70 libras de albacora a cambio de “curar” su lancha. “Lo amenacé con denunciarlo y el brujo nunca más llegó a Jaramijó”, reveló.

La Fiscalía de Manta también investiga la denuncia que presentó otro pescador tras ser chantajeado con más de cuatro mil dólares por un supuesto hechicero. Él prometía curarlo de una brujería que pretendía acabar con la vida de su familia.

Nelson Macías es un pescador de 75 años que no cree en los hechiceros, y sostiene que es un error pagar para atraer la buena suerte.

Expresó que los tripulantes  recurren a los servicios de los brujos por tradición.

Pide no seguir creyendo en ellos, porque explotan al pescador hasta con seis mil dólares para supuestamente librarlo de las maldades.

“Aquí muchos pescadores han terminado siendo estafados. Se les llevan los carros, las joyas y hasta la ropa”, reveló Macías.

La Fiscalía investiga tres denuncias contra hechiceros que han estafado a pescadores de Jaramijó. Los casos están en la etapa de indagación previa, donde la entidad recepta las versiones de los sospechosos y las víctimas.

Estos delitos se investigan como abuso de confianza, contemplado en el artículo 187 del Código Orgánico Integral Penal (COIP), que establece: “La persona que disponga dinero con la condición de usarlo de un modo determinado será sancionada con pena privativa de libertad de uno a tres años”.

Tradición

Livington  Panta, jefe político de Jaramijó, sostuvo que es una tradición recurrir a los servicios de los brujos.

Manifestó que algunos pescadores limpian sus embarcaciones porque en todas partes existe la maldad, y lo hacen en busca de prosperidad. “Incluso hasta los armadores pesqueros ubican una prenda ‘curada’ en la proa de las embarcaciones para tener suerte en la pesca”, reveló.

Abraham Suárez, comisario de Policía de Jaramijó, señaló que la forma de operar de los brujos es la misma: “llegan a las casas de los pescadores y les dicen que sus lanchas están malditas, solo para sacar dinero”.

Él dijo que han impulsado una campaña para controlar los engaños. “Pese a que no hay denuncias formales, estamos realizando los controles contra los brujos”, añadió.

El funcionario pide no dejarse estafar debido a que el único que puede limpiar las embarcaciones es Dios, a través de un religioso. “Si esa embarcación se la limpia en nombre de Dios con la unción del aceite  de oliva, el pescador tendrá éxito toda la vida y además la pesca será milagrosa”, expresó.

Algunos pescadores informaron que les ubican un “polvo mágico” a sus embarcaciones para evitar quedarse a la deriva mientras pescan. También lo hacen como parte de una tradición, para que sus lanchas no sean perjudicadas por la delincuencia.

En Jaramijó existen más de tres mil pescadores y 1.800 embarcaciones.