El hipnólogo acusado de prostitución y abusos se enfrenta a 19 años de prisión

Levante EMV (Valencia), Ignasi Cabanes, 22.10.2017

«Aprovechando la alteración de la conciencia creada por sugestión o hipnosis», y valiéndose de la dependencia emocional y baja autoestima de sus víctimas, el maestro Reiki, coach y director de un «grupo de crecimiento personal» afincado en València consiguió mantener relaciones sexuales con dos de sus seguidoras en varias ocasiones durante los años 2011 y 2014. Así lo sostiene la Fiscalía, quien solicita para el acusado 19 años de prisión por dos delitos de abusos sexuales y uno de prostitución, ya que a una de ellas también la impulsó presuntamente para que tuviera sexo por dinero con otras personas bajo el pretexto de que «formaba parte de su camino de superación personal».

El citado hipnólogo clínico, de 59 años y nacionalidad colombiana, sigue negando dichos abusos. A través de su letrado, José Luis Ribera, insiste en que «nadie bajo hipnosis puede llevar a cabo conductas en contra de su voluntad», y atribuye las denuncias a un intento para «perjudicarlo personalmente».

No obstante, los informes de psiquiatría forense realizados a las víctimas en el Instituto de Medicina Legal de València concluyen que ambas mujeres, de 25 y 34 años, narran relatos con un patrón similar respecto a los actos sexuales vividos, «siendo coherentes y sin fabulaciones apreciables».

Los hechos, de los que informó en su día Levante-EMV, se habrían producido presuntamente entre los años 2011 y 2014, tanto en una vivienda de Bétera como en un centro de València donde el acusado desarrolla su actividad de hipnólogo y director de «un grupo de crecimiento personal» junto a su esposa.

Aunque a la causa se ha añadido el testimonio de otras alumnas o seguidoras del maestro, quienes también aseguran desde Colombia haber padecido hechos similares hace años, solo hay dos denuncias presentadas y por las cuales será ahora juzgado. Las cuatro mujeres coinciden en que veían en él una figura de autoridad, incluso paternal, y que les hacía participar en ejercicios de alto contenido erótico para superar sus miedos.

«Nos hacía creer que éramos unas puritanas y que solo podíamos superar los miedos a través de sexo», relataba una de ellas. «Me dijo que me iba a convertir en una mujer a la que ningún hombre jamás quisiera dejar», añadía otra.

En el caso de las dos denunciantes, la fiscalía remarca que ambas jóvenes habían sufrido problemas de autoestima en la adolescencia, «que favorecieron su vulnerabilidad por su inmadurez personal». Ello les hizo acercarse al acusado en momentos críticos en sus vidas buscando ayuda psicológica y personal.

De esta forma y a través del citado «grupo de crecimiento personal», el procesado consiguió que ambas víctimas llegaran a depender emocionalmente de él. Así, les marcaba un «camino de superación», en el cual debían realizar «actos de pseudo-terapia de contenido sexual y bajo un estado de alteración de la conciencia», llegando a sufrir «una vivencia disociativa», según el escrito de conclusiones provisionales del fiscal. Aprovechando esta dependencia de las jóvenes hacia su maestro y el estado de sugestión o hipnosis, el acusado presuntamente habría mantenido relaciones sexuales plenas en al menos tres ocasiones con una de las víctimas y en un número indeterminado con la otra. Por cada uno de los dos delitos continuados de abuso sexual el fiscal pide ocho años de prisión para el acusado.

Además, a una de ellas «la impulsó y orientó» según la fiscalía, para que llevara a cabo actividades sexuales a cambio de dinero, bajo el pretexto de que formaban parte de su camino de superación personal, obteniendo un porcentaje de los ingresos. De ahí que se le acuse también de un delito de prostitución, por el que se le solicitan tres años de prisión.

Por su parte, Miguel Perlado, psicólogo clínico experto en sectas, quien también examinó a las víctimas, habla en su informe, aportado a la causa, que el grupo fundado y dirigido por el presunto autor de los abusos es una «deriva sectaria de tipo pseudoterapeútico». En el mismo todo gira en torno a su persona, llegando a decir que está en contacto directo con Dios y realizando «prácticas orientadas a controlar a su séquito de seguidoras». Es en este contexto y bajo la promesa de avanzar en un «camino de superación personal» en el que habrían tenido lugar los presuntos abusos sexuales.