El Periódico (España), J. Alabat, 15.03.2012

La titular del Juzgado de Instrucción número 14 de Barcelona, Cristina Ferrando, ha acordado la suspensión de las actividades sociales del Institut de Gospel de Barcelona y las de su director, Óscar Alberdi, imputado por presuntas vejaciones y maltratos a sus alumnos. La magistrada, que ya ha tomado declaración al encausado, también ha optado por retirarle el pasaporte. La acusación particular solicitó prisión con fianza, pero la jueza ha decidido, al final, tomar otras medidas contra Alberdi, que no podrá tampoco dirigir ensayos y represesentaciones.

Un grupo de una veintena de alumnos acusan a Alberdi de presuntas coacciones, vejaciones, trato degradante y maltrato psicológico. Fuentes judiciales explicaron que la magistrada cuenta con informes psicológicos de las víctimas. «Nos decía que para mejorar nuestra confianza debíamos ser capaces de aceptar las críticas y de hacerlas. Por esta razón, nos obligaba a insultarnos entre nosotros y, ocasionalmente, a pegarnos», explicó un afectado a este diario.

Alberdi, según un informe pericial, convirtió su escuela en una especie de secta en la que presuntamente manipulaba a los adolescentes, a los que convencía de que las vejaciones a las que les sometía eran buenas para ellos, inculcándoles un fuerte sentimiento de pertenencia al grupo y provocando que se aislasen poco a poco de su entorno social y familiar.

El imputado organizaba su negocio con una estructura piramidal, de manera que él solamente daba clase de canto a un reducido grupo de adolescentes, mientras que otros profesores de su confianza enseñaban a otros jóvenes, sobre los que, en principio, no se produjeron vejaciones. Precisamente, fueron una veintena de estos alumnos más directos (algunos están en tratamiento psicológico) quienes denunciaron.