EMol (Chile), 30.11.2016

¿Cuando estás resfriado tomas una limonada con miel y de inmediato te sientes mejor? ¿O quizás usas rodajas de papa para aliviar el dolor de cabeza? Si bien, ambas soluciones son populares remedios caseros, según Erik Vance se trata de placebos que sí son efectivos para que las personas se sientan mejor, ya que quienes los usan están seguros de que así será.

Esa es la idea principal del libro “Suggestible You: The Curious Science of Your Brain’s ability to Deceive, Transform and Heal” (“Sugestionable: La curiosa ciencia de la habilidad del cerebro para engañar, transformar y curar”), escrito por este biólogo que creció con la denominada Ciencia Cristiana, es decir, aquella que asegura que las enfermedades se curan con la oración.

De ahí, entonces, su interés en el tema del poder que tiene la mente para sanar los males que aquejan al cuerpo. La Real Academia de la Lengua Española (RAE) define la palabra placebo como una “sustancia que, careciendo por sí misma de acción terapéutica, produce algún efecto favorable en el enfermo, si este la recibe convencido de que esa sustancia posee realmente tal acción”.

Y aunque la noción que tiene Vance sobre los placebos es bastante similar, él no solo incluye en esa categoría a píldoras y cápsulas, sino que también a las denominadas terapias alternativas como la acupuntura, la homeopatía o las Flores de Bach.

En una entrevista con National Geographic, el biólogo sostiene que aunque los placebos sí son efectivos, no funcionan con todas las enfermedades. “El Parkinson, el dolor crónico, el síndrome de colon irritable, la depresión, la ansiedad, ciertos tipos de asma y las deficiencias autoinmunes, responden a los placebos”, señala.

Sin embargo, es enfático en afirmar que para aquellos males eventualmente mortales -el cáncer, por ejemplo-, no se deben utilizar terapias placebo.

Reglas para recurrir a los placebos

“El mensaje para los pacientes es que la medicina alternativa puede ser efectiva. Pero establezco algunas reglas para cuándo hacerlo y cuándo no”, dice Vance en la entrevista.

Estas reglas son:

1.- Que no duela: “Si una persona tiene una enfermedad que amenaza su vida, no es el momento de jugar con las expectativas”, establece el biólogo.

2.- Que no lleve a la quiebra: “He hablado con personas que han gastado todos sus ahorros persiguiendo una cura que nunca ocurrirá”, agrega.

3.- Que no dañe el medio ambiente: “Si el placebo involucra a animales en peligro, es una buena idea elegir otro tratamiento”, añade.

“Con estas reglas y con ciertas enfermedades, hay mucho que pueden hacer. Solo porque es un placebo no significa que no funcionará. Esto ha sido demostrado una y otra vez en los laboratorios”, asegura el biólogo.

Vance sostiene que si bien ha probado muchas medicinas alternativas -incluso la hechicería-, no se ha quedado con ninguna en particular. Sin embargo, eso sí le ha ayudado a apreciar mejor a quienes sí las consideran útiles y son capaces de aprovecharlas con la ayuda de un terapeuta capacitado.