Diario de León (España), 10.10.2015

El Juzgado de Instrucción 2 de Burgos ha decretado el sobreseimiento provisional de la causa relacionada con varias sesiones de exorcismo a las que habría sido sometida en Valladolid una joven burgalesa cuando era menor de edad.

El juzgado, según detalló ayer el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León en un comunicado de prensa, investigaba la posible comisión de delitos de malos tratos físicos y psíquicos, amenazas, coacciones y contra la integridad moral cometidos presuntamente en el ámbito familiar por una profesora de Religión, un catequista, un sacerdote y los padres de la joven.

Ea juez ha motivado el archivo de las actuaciones, iniciadas a raíz de la querella de unos familiares de la joven, «al no aparecer debidamente justificada la perpetración del delito que ha dado motivo a la formación de la causa». «La única prueba de cargo que pudiera desvirtuar el principio de presunción de inocencia -según el auto judicial- sería la declaración de la joven, quien ha manifestado la petición de archivo de las diligencias y ha expresado de forma implícita su deseo de no declarar».

La joven compareció ante el Juzgado en enero de 2015 para prestar declaración sobre los hechos denunciados. Sin embargo, en mayo de 2015 efectuó una nueva comparecencia en la que manifestó la renuncia a las acciones civiles y penales que le pudieran corresponder derivadas de las presentes actuaciones.

Además, aportó un escrito en el que señalaba que en su declaración había puntualizado ciertos aspectos que no ocurrieron en la realidad.

Razonamiento jurídico

Según el auto, la declaración de la joven no reúne ninguno de los requisitos que el Tribunal Supremo sentó que deben concurrir para dictar sentencia condenatoria basada en la declaración de una víctima.

En este sentido, señala que no hay «incredibilidad subjetiva»; ni verosimilitud a la vista del historial clínico de la joven; ni persistencia en la incriminación, dado que la denunciante compareció ante el Juzgado para manifestar no sólo que renunciaba a las acciones civiles y penales que pudieran corresponderle sino que además exponía que algunos aspectos de su relato no habían ocurrido en la realidad.

La juez tomó declaración a los padres y a una profesora de Religión, quienes negaron los hechos, y al hermano de la joven, que corroboró la versión dada por sus padres.

El sobreseimiento de la causa ha hecho que no sea precisa la declaración del sacerdote y del catequista. La juez también escuchó a los familiares de la joven que interpusieron la querella que originó el procedimiento, que aseguraban que la chica fue maltratada física y psíquicamente en el ámbito familiar y en el transcurso de varias sesiones de exorcismo. La resolución señala que «los querellantes son testigos de referencia, es decir, relatan lo que la joven les contó pero no presenciaron ninguno de los episodios».