El Mundo (España), Germán González, 1.04.2015

La preocupación de un anciano por superar los problemas familiares le ha costado 18.000 euros que todavía no ha recuperado. Los Mossos d’Esquadra detuvieron el pasado 20 de marzo a un vecino de l’Hospitalet de Llobregat de 35 años y nacionalidad guineana por un presunto delito de estafa.

Todo empezó cuando un vecino de Barcelona, de 87 años, contactó con el detenido que se anunciaba como vidente en un diario nacional para que le ayudase a limpiar los espíritus malos que había en su casa para acabar con sus penas.

El sospechoso se presentó en el domicilio de la víctima y le explicó que para curar la enfermedad de su esposa y alejar los malos espíritus debía pagar 9.000 euros en efectivo, como así hizo el anciano. El vidente le explicó que el dinero se lo quedaba de forma simbólica en depósito y que cuando finalizase el ritual se los devolvería.

Poco después, el vidente volvió a pedirle al anciano 9.000 euros más alegando que el propio anciano debía limpiarse de malos espíritus para que el rito funcionase. También le aseguró que al finalizar el servicio les devolvería estos 18.000 euros menos los 2.000 euros que costaba su trabajo. Tras obtener el dinero el vidente explicó que no podría realizar el rito hasta la semana siguiente.

Esta última conversación telefónica fue escuchada por agentes de paisano de los Mossos que fueron alertados por el hijo del anciano tras comprobar que su padre había sacado fuertes sumas de dinero de su libreta de ahorros. El anciano explicó a los policías que había contratado los servicios de un vidente.

Tras recibir la denuncia los Mossos investigaron la intencionalidad del vidente ante el cobro de una alta cantidad de dinero por un servicio de rito espiritual y lo acabaron deteniendo poco después. Tras comparecer ante el juez, el sospechoso quedó en libertad. La víctima no ha recuperado su dinero, según los Mossos.

La policía catalana también ha aconsejado a la población que adopte medidas para evitar la estafas como no pagar dinero por tratamientos milagrosos, desconfiar de las personas supuestamente curadas, informar a las familias, evitar el aislamiento y no facilitar datos sobre testamento o propiedades.