La Vanguardia (España), 1.02.2015

J.M.V. PONS, médico y miembro del Comitè de Bioètica de Catalunya

El Centro para las Medicinas Complementarias y Alternativas de EE.UU. define las MCA como formas de atención a la salud/enfermedad con orígenes fuera de la medicina convencional u occidental. Diferencia la aplicación complementaria (integrativa, junto con la medicina convencional) de la alternativa (sustituye a la medicina convencional) y clasifica en tipologías este amplio conjunto de prácticas. Muchas MCA utilizan expresiones como medicina holística o medicina del cuerpo, mente y espíritu, sugiriendo una visión más completa. La medicina convencional, con su especialización (por el mayor conocimiento y progreso técnico) y foco en la alteración orgánica particular, parece haber perdido esta visión conjunta, sin considerar al enfermo –no la enfermedad– como un todo, con las circunstancias que lo rodean y afectan. Otras MCA se presentan con una nula incertidumbre diagnóstica y suficiente ambigüedad para juzgar beneficioso cualquier resultado que aparezca. La parafernalia suele tener un fuerte efecto placebo, más si no se contempla la pasividad terapéutica (del paciente o del sanador): siempre se puede ofrecer algo, auque sea placebo. Si se añade un mecanismo de acción misterioso en mentes predispuestas, el efecto placebo se potencia.

Algunas MCA crean una sensación agradable en la persona que las recibe. Por ejemplo, el masaje, las diferentes técnicas de relajación, la meditación, las terapias para el movimiento… que reducen la tensión y dan lugar a otros efectos favorables. La inclusión de términos como terapia quiere suponer una aplicación médica y un beneficio que va más allá de las sensaciones placenteras (relajación, bienestar). La práctica deportiva es beneficiosa para la salud, pero nadie habla de terapia del fútbol o del golf.

Al equívoco terminológico se añade aquel sobre la persona que practica alguna MCA y si es complementaria o alternativa. La regulación es un tema complejo, con grandes intereses en juego. Dado el amplio abanico de prácticas, no tiene que sorprender la heterogeneidad de abordaje entre países. Algunas MCA, las de sistemas integrales, pueden tener un reconocimiento de los colegios profesionales o sociedades científicas si lo ejercen sus miembros. Este punto es importante, pues tiene relación con el riesgo de las MCA. Aunque se presenten como más naturales e inocuas, eso no siempre es así (hierbas que son venenos, infecciones, intoxicaciones, dislocaciones…). El problema más grave es, sin embargo, cuando la práctica de estas MCA priva o aparta al paciente de una medicina convencional efectiva.