El Mundo (España), Miguel Cabrera, 14.02.2014

La Guardia Civil ha detenido en Barcelona a seis teleoperadores de líneas de videncia, tarot y magia negra que extorsionaba a clientes amenazándoles con dar a conocer grabaciones de conversaciones comprometedoras, después de que les sonsacaran datos y hechos referentes a otras personas a las que achacaban todos sus males.

Dos de las víctimas son de Almería y llegaron a pagar a los miembros de la red 28.100 euros -en este caso con amenazas continuadas durante tres meses- y 5.000 euros a cambio de no dar a conocer sus conversaciones con los teleoperadores y de destruir las grabaciones.

Las investigaciones se iniciaron el pasado mes de octubre, cuando la Guardia Civil detectó un grupo que podría estar extorsionando a sus víctimas de forma sistemática y organizada. Los agentes contactaron con las dos víctimas de Almería mencionadas, quienes les dieron a conocer que en las conversaciones los teleoperadoresintentaban sonsacar información que afectara a terceras personas con las que tuvieran mala relación, haciéndoles ver que esas personas eran las causantes de todos sus males y proponiéndoles el encargo de algún tipo de «trabajo de magia negra» contra ellos.

Pasado un tiempo, volvían a contactar vía telefónica con sus clientes y futuras víctimas, dándoles a conocer la existencia de la grabación, la supuesta ilegalidad de lo que había hecho y el perjuicio que le podía suponer si esto saliera a la luz, por lo que lessolicitaban el pago de una determinada cantidad económica por «destruir las grabaciones».

Las líneas del tarot como tapaderas

Los ingresos que obtenían como teleoperadores de líneas del tarot eran mínimos, sobre los 300 euros, por lo que en realidad basaban su principal actividad en la extorsión posterior de sus clientes, aprovechándose de la especial vulnerabilidad de sus víctimas por su creencia en todo lo relacionado con el mundo del esoterismo.

Según la Guardia Civil, el grupo desarticulado, cinco mujeres y un varón, todos ellos de nacionalidad española, contaba con una estructura sólida en Barcelona, y sus miembros cumplían unas funciones claramente diferenciadas.

Así, mientras que una de las teleoperadoras atendía a los clientes yseleccionaba a sus futuras víctimas, una segunda persona contactaba posteriormente con ellas dándoles a conocer la existencia de la grabación y solicitándoles el dinero para proceder a su destrucción.

El resto de miembros del entramado blanqueaba el dinero obtenido, a través de cuentas bancarias a nombre de menores de edad, haciendo posible el disfrute jurídico del dinero pagado por las víctimas sin posibilidad de ser cuestionado.

La Guardia Civil mantiene la investigación abierta, y no descarta la imputación de los detenidos en idénticos hechos cometidos en el resto del territorio nacional.

La operación policial, bautizada como ‘Mala hierba’, ha sido dirigida por la titular del Juzgado de Instrucción número uno de Roquetas de Mar y desarrollada por el Equipo de Delitos contra las Personas de la Comandancia de Almería.