Argentinos24 (Argentina), 10.05.2012

El incidente ocurrido la semana pasada en la Feria del Libro mientras Claudio María Domínguez promocionaba su libro (un joven lo escrachó y acusó de “defender y promocionar» al Maestro Amor,  gurú procesado por abuso sexual y estafa), se puso en tela de juicio el fenómeno de las sectas y su accionar. Al respecto, INFOnews habló con Alfredo Silletta, periodista y escritor que investiga hace más de veinte años el fenómeno sectario y la manipulación psicológica.

INFOnews: ¿Cómo es el fenómeno de las sectas en Argentina?

Alfredo Silletta: Hay muchos grupos con características sectarias en el país, pero sin duda los más peligrosos son aquellos en los que se vive en comunidades cerradas, aisladas, sin comunicación con el exterior ni las familias. Ahí claramente hay una manipulación mental muy fuerte de parte del “líder” o creador del grupo. Mediante el aislamiento resulta mucho más simple manipular a alguien tanto física como psíquicamente.

IN: ¿Cómo actúan las sectas para reclutar fieles?

AS: Generalmente, de boca en boca, actúan “en las sombras”, y cuando se establecen sí van a los medios. La persona ideal para una secta es la que está en crisis, devastada psicológicamente. También hay mucha gente que tiene fascinación por lo místico y lo sobrenatural. Cuando alguien está desesperado busca soluciones mágicas y es propenso a caer en estas redes.

IN: ¿Cuál es el estado actual de estos grupos en el país?

AS: Por ejemplo, hay un fenómeno de un crecimiento sectario en Córdoba, puntualmente en la zona de las sierras. Hay grupos vinculados a la “New age”, contactos con extraterrestres, ese tipo de prácticas. Si bien no todos tienen características sectarias, muchos de ellos viven aislados, en comunidades, y eso simplifica la manipulación. Hay también en el país grupos que apuntan a la tercera edad, y van por los barrios reclutando jubilados, haciéndose amigos para integrarlos.

IN: Se puede deducir que los sectores más vulnerables son los de menores recursos.

AS: Sí, porque son personas desesperadas, tanto económica como espiritualmente, y el abuso resulta más simple. Pero también las sectas trabajan sobre empresarios poderosos y personas adineradas, porque allí también consiguen grandes donaciones. Además, las sectas suelen comprar medios de comunicación y hasta a veces son apoyados por partidos políticos, como el caso de la Iglesia Universal de Brasil, que es apoyada por la derecha.

IN: ¿Hay en el país alguna legislación  respecto de las sectas o grupos espirituales?

AS: No. Si bien existe el Registro Nacional de Cultos, que a mi entender no sirve de mucho, lo cierto es que no hay leyes que prevengan a posibles víctimas. En Francia, por ejemplo, hay una ley antisectas que funciona. Pero hay que saber distinguir; lo que se busca aquí no es prohibir la libertad de culto o elección, sino que prevenga o llegado el caso castigue los abusos físicos y mentales o actos ilegales cometidos por los líderes o creadores de lso movimientos. El problema no es la ideología de la secta, sino cuando se especula con la salud y el dinero de las personas.