Ram Rahim, el gurú cuya condena por violación ha desatado una ola de violencia en la India

La Vanguardia (España), 25.08.2017

Se define como “la encarnación de Dios en la Tierra”. Con aspecto de estrella de rock, protagonista de varias películas propias y cerca de 50 millones de seguidores, Ram Rahim Singh es uno de los gurús más famosos e influentes de la India. No sorprende que más de 100.000 personas llegaran a Panchkula desde todas partes de la India para protestar contra su condena por haber violado a dos mujeres. En las protestas murieron 28 personas, 250 resultaron heridas y 1.000 fueron detenidas. Unas cifras que demuestran la locura que desata el gurú sobre sus seguidores.

En sus sermones semanales los asistentes pueden superar la centenas de miles. En la ciudad de Sirsa, los fieles lloran, aplauden y se inclinan ante Ram Rahim cuando comparece en público. Desde su posición privilegiada promueve el vegetarianismo, campañas contra la adicción a las drogas y tiene grandes centros de donación de sangre.

La secta que lidera, Dera Sacha Sauda, se define como “una organización espiritual sin ánimo de lucro”. En su página web dice predicar y practicar el humanitarismo y el servicio altruista a los demás. La secta controla un imponente imperio de 46 centros en todo el país con su centro de operaciones en Sirsa, donde dirige escuelas, colegios y hospitales.

Sus seguidores describen a Ram Rahim como un “científico”, “filósofo”, “activista por la paz” o como “el humanista definitivo”. Lo cierto es que a sus 50 años al líder espiritual le gusta vestir ropa brillante y colorida a conjunto con su gran arsenal de joyas colgadas y protagonizar películas que agrandan su imagen.

Él solo ha producido varias películas bajo el nombre de MSG, “mensajero de Dios”. En el tráiler de una de ellas se le puede ver realizando acrobacias temerarias, luchando contra extraterrestres, fantasmas o elefantes y batiéndose con varios villanos. El diario local The Hindustan Times califica la película de “fanfarrona” en la que Rahim se presenta como “el padre de todos los héroes”.

Su elevado número de seguidores lo convierten en una persona muy influyente en la opinión pública del país y los líderes de todo el espectro político del país cuidan sus palabras sobre él e intentan tener buena relación.

La secta ha respaldado tanto al partido gobernante Bharatiya Janata (BJP) como al partido del Congreso de la oposición en diferentes momentos. El presunto violadora ha encontrado apoyo en Sakshi Maharaj, controvertido diputado del BJP, el partido gobernante en la India, que en declaraciones a la agencia ANI cuestionó que el tribunal no haya escuchado a los “millones de personas” en favor del gurú, sino a quien “alega explotación sexual”.

Por contra, también son muchos sus enemigos dentro de las fronteras indias. Goza del más alto nivel de seguridad del Estado y viaja siempre acompañado de sus propios guardaespaldas personales.

Tal es el poder de influencia de Rahim y su secta que en 2010 hicieron un llamamiento para que sus seguidores se casaran con trabajadoras sexuales. 1.000 personas respondieron a la petición y se celebró una boda masiva.

Problemas con la justicia

Rahim ha sido declarado culpable por la violación de dos seguidoras en 2002 en la sede de la secta, en Sirsa. El caso lo destapó una de ellas cuando envió una carta anónima al presidente de la India, Atal Bihari Vajpayee, denunciando los hechos. El juicio no comenzó hasta 2008 cuando ambas víctimas aceptaron testificar contra él por violación y ahora se ha conocido la sentencia, que ha desencadenado fuertes enfrentamientos entre los fieles de Rahim y la policía.

Sus problemas judiciales no se quedan ahí. Tiene abierto un juicio por presuntamente haber asesinado a un periodista y la Oficina Central de Investigación lo persigue por los rumores de que habría obligado a varios seguidores masculinos a someterse a castraciones para acercarse a Dios. Sus palabras y actuaciones también lo enfrentan con otros líderes religiosos. Altos representantes de la religión Sikh lo acusan de insultar y denigrar su fe, con la mayoría de sus 25 millones de seguidores en la India.

En India los gurús se cuentan por cientos y las sectas por decenas. No es extraño que sus líderes tengan pequeñas milicias privadas y fuertemente armadas que los protejan. Como consecuencia, ya ha habido otros enfrentamiento como el actual en el pasado, pero con otros líderes a los que proteger.

En 2014 seis personas murieron cuando los seguidores del gurú Rampal se enfrentaron a la policía, que intentaba arrestarlo por no haber comparecido ante el tribunal que lo estaba procesando por un delito de homicidio.