EFE – ROMA – 27/01/2004

El polémico arzobispo africano Enmanuel Milingo ha asegurado que lleva una vida apartada en su parroquia en Zagarolo (en las afueras de Roma), respetando así las indicaciones del Vaticano, ya que no desea “crear el caos”. El prelado exorcista fue “exiliado” a esta pequeña localidad en la provincia de Roma tras el escándalo que protagonizó en 2001, cuando se casó con la coreana María Sung por el rito de la secta Moon, aunque luego dio marcha atrás y regresó al seno de la Iglesia. En una entrevista que concedió a la televisión pública RAI, Milingo admite que mucha gente acude a visitarle y pedirle consejo, y que en sus misas celebra exorcismo, según documentaron las imágenes retransmitidas por la emisora. Respecto a su posición hacia la Santa Sede, el prelado reveló ayer las palabras que le dirigió el papa Juan Pablo II tras su polémico matrimonio: “En nombre de Jesucristo, regresa a la Iglesia católica”. “En ese momento comprendí todo”, añadió respecto a su decisión de abandonar a su esposa y alejarse de la secta Moon. El escándalo tuvo una gran repercusión mediática en todo el mundo y puso en apuros al Vaticano, que amenazó con la excomunión al prelado “rebelde”. Tras varios meses, Milingo volvió a redil: renunció a su matrimonio, reafirmó su fidelidad a la Iglesia católica y se retiró a un lugar secreto a meditar. Este periodo de aislamiento que le fue impuesto finalizó el pasado noviembre, cuando le fue permitido oficiar su primera misa en público.