JOAN M. OLEAQUE – El País, Valencia – 24/04/2005

«Le respetamos como hombre importante, pero no como algo especial para nosotros». Esto, en referencia al nuevo papa Joseph Ratzinger-Benedicto XVI, lo matiza Ramón Bleda, de 39 años, que ejerce de presidente de la «estaca» mormona de Valencia. «Estaca» es el equivalente de la diócesis católica. La estaca valenciana comprende 2.210 «miembros», que es como son referidos los fieles. Hay otra estaca en la Comunidad: la de Elche, que reúne a 2.700 miembros organizados en «barrios» (congregaciones de creyentes). Son fieles «comprometidos», lo que significa muy practicantes y proselitistas.

Puede que esto ayude a que camine en tierras valencianas un cristianismo, para algunos fundamentalistas, diferente al católico. En el caso mormón, camina «con crecimiento comedido», considera Ramón Bleda. Los fieles siguen el llamado Libro del Mormón, complementado con la Biblia. Creen en Adán como primer eslabón humano, en las visiones, y en ser «castos y benevolentes». Disponen de microfilmes y servicios de archivística genealógica para realizar ritos de fe sobre los más antiguos antepasados. Recuerda que hoy, prácticas como la poligamia, «no están aceptadas» en su religión.

En el «barrio» de Catarroja, sus 259 mormones esperan el acabado de la construcción de una gran iglesia que recuerda, en su morfología colonial, a las de las películas sobre los primeros puritanos americanos. «En España, sólo en Almería, hay una construcción religiosa que tiene esta forma tan característica», comenta Jacinto, «obispo» en Catarroja. «La Iglesia mormona es toda ella una», dice Jacinto, «e impulsa iniciativas como esta construcción». Su sede principal, su Vaticano, se encuentra en el estado de Utah, en Estados Unidos.

También, en el caso de los llamados protestantes evangélicos, Estados Unidos aparece como un país de referencia, tanto por su gran número de fieles como por el poder que tienen algunos de sus fieles (Bush y su gabinete). La fe evangélica no arrastra el sentimiento de culpa de la católica y, alejada del hieratismo de sus ritos, facilita una interpretación de la Biblia personal. Tiene abundantes miembros «renacidos», como lo es el propio Bush, fieles que, en un momento dado, se encontraron con Cristo y se convirtieron. No obstante, a diferencia de lo que sucede en Estados Unidos, «muchos aquí no consideramos la Biblia como un libro de ciencia», explica Enrique Mota, presidente del Consell Evangèlic de la Comunitat Valenciana. «Sabemos de unos 7.000 evangélicos valencianos activos», indica, «aunque el número crece, porque hemos de añadir el número de inmigrantes que llega con la fe evangélica desde su país». Los evangélicos payos tienen sus corrientes, y los evangélicos gitanos -el protestantismo se ha extendido entre los miembros de esta etnia- la suya propia, llamada Iglesia de Filadelfia. No ha habido mezcla hasta hace poco, cuando algunos gitanos ya forman parte de iglesias payas llamadas Asambleas de Dios. «Nuestra fe es personal», apunta Mota, «y por ello nuestra iglesia es diversa, variopinta».

De Cristo a Hubbard. En otro plano, la que aspira a serlo en España es la llamada Iglesia de la Cienciología, que acepta a Cristo, a Dios y a sus distintas versiones internacionales, aunque da más valor a sus propias técnicas filosóficas de aprendizaje espiritual instauradas por L. Ronald Hubbard. «Aquí somos una asociación civil, pero esperamos entrar un día en el registro de religiones», explica Fernando Quiles, director de la llamada Misión Mediterráneo, un centro de introducción a la Cienciología que ha inaugurado nuevas instalaciones en Valencia. Hay otro centro en la ciudad, y otro más en Alicante. Aparte, existe en Alaquàs «una oficina de asesoramiento a empresas que aplica técnicas de Ronald Hubbard, aunque no forma parte de la Iglesia». Según Quiles, «en la Misión Mediterráneo, realizan cursos regularmente unas 60 personas». Estos cursos valen entre 8 y 220 euros. Quiles no sabe valorar el número de seguidores de la Cienciología que pueden haber en la Comunidad Valenciana, aunque en España la propia iglesia habla de unos 10.000. Los líderes de esta confesión en España fueron procesados en 1984 y acusados de asociación ilícita y amenazas, pero en 2001, la Audiencia de Madrid absolvió a los encausados. Fernando Quiles insiste en que definir a la Cienciología como secta «sólo pueden venir promovidas por el desconocimiento».

Las distintas confesiones de las que habla este reportaje han sido calificadas de eso alguna vez. Paco Iniesta, superintendente de la congregación de Benetússer de los Testigos de Jehová, insiste en ello. «Si secta implica algo malo, o fanatismo, desde luego yo no educo así a mis hijos», proclama. Asegura que su religión «interpreta la Biblia en forma de norma». «Seguimos esto literalmente», subraya. A esa interpretación se debe su conocida negativa a las transfusiones de sangre ajena. En la Comunidad Valenciana hay unos 11.500 miembros de esta iglesia, «el 10% del número que hay en el total del Estado». «Quizá porque vivimos una época poco espiritual», opina, «nuestro crecimiento es ahora moderado». «Aunque», añade, «también es constante».