La Voz (Argentina), 5.05.2009

Ricardo Javier Ocampo, el Maestro Amor, quien ayer quedara detenido por la Justicia de Catamarca acusado de abusos sexuales contra un menor, le envió un e-mail a sus fieles, el pasado 3 de mayo, cuando aún se encontraba prófugo.

En el extenso mensaje electrónico, el gurú riojano cuestiona a los medios de prensa porque “ayudaron muy poco”.

“(La prensa) sólo ha puesto el ojo en aquello que le rendirá de escándalo a los sentidos, ya distraídos del bien, involucrando a las personas que débiles en sus espíritus, se dejarán arrastrar”, sostiene Ocampo, quien se considera Dios sobre la tierra.

“Algunos escasos medios de comunicación que nos respetaron y ayudaron a la obra tienen guardado en nuestra gente, todo el amor y la compasión que ellos se merecen. Ellos demostraron, con su rectitud y profesionalismo, saber qué es un ser humano”, agrega el Maestro Amor en su misiva.

El e-mail fue publicado por medios catamarqueños, como Diario C.

“Todos cometemos errores. Todos estamos aquí para apreciar el diamante que somos”, sostiene Ocampo, quien le pide a sus fieles ser “implacables” en sus actos.

“Hay personas que no entienden hasta que se les dé una lección”, afirma.

Aquí va el texto completo del mensaje que culmina “con amor, el Maestro Amor”.

Queridos todos: 

En este momento, mientras me pongo a escribir, surgen los rostros de aquellos que me aman y creen profundamente en la obra que estoy llevando a cabo.

Desde que era muy joven me he destacado en el servicio a los demás. He dedicado mi vida a las personas, a dar y a hacer comprender los conocimientos, que para esa edad ya eran conscientes en mí.

Desde muy pequeño aprendí a resolver situaciones que seguramente a otros les hubiera llevado años resolver. Es por ello que, cuando veo que las personas están tan airosas de venganza, de conflictos y de disturbios, observo el mal poseer la mente del hombre y acreditarle, por medio de la acción dañina, la destrucción y el morbo. Hoy en día sabemos que ni los más jóvenes están libres de usar sus mentes en dirección del mal mismo, por los motivos que sean.

¿Qué es el miedo? Es una amenaza que aparece cuando no podemos encontrar los recursos que nos sacarían de alguna situación. Cuando una persona piensa que en un auto de carrera puede ir a 300 km por hora, le da un susto increíble, no así al corredor de fórmula uno.

Desde muy corta edad, no he tenido miedo de trabajar con la gente ya que siento amor y respeto por ella. El respeto es una de las cosas que más demuestran el amor hacia los demás y el amor que se da a uno mismo. Así como tratamos a las personas, así nos tratamos a nosotros mismos.

Todo el mundo se sugestiona tanto, que sin darse cuenta, se puede olvidar de que su objetivo en la vida es ser mejores personas y alcanzar la realización de su SER.

TODO hombre requiere de ayuda cuando está sólo, cuando está deprimido, cuando los demás le dejan solo y la sociedad le da la espalda porque, de hecho, a muchos les es más fácil ignorar y criticar, que reflexionar y ayudar.

Ayudar tiene como objetivo desbloquear la mente del ser humano, desbloquear su alma para que persiga el amor universal, destrabar los cinco sentidos que lo hacen errar y, también, cultivar en su mente aquellos sanos pensamientos que le permitan lograr el bien entre los suyos, el bien propio y el de los otros.

Como líder, en mi vida he logrado ver con claridad cuál es la reacción de las personas. Tenemos una sociedad que habla de valores y de regulaciones para que saquemos los hábitos que hacen crecer a los pobladores o sociedades, pero también tenemos todo tipo de permiso legalizado, para tocar aquello que nos volverá seres inservibles y ruines, en donde la transformación será sólo una memoria.

En la comunidad que hemos desarrollado aquí, en CATAMARCA, aceptamos a personas que poseen condiciones autodestructivas y vidas llenas de sufrimientos, como así también a quienes desean cambiar su manera de pensar y su forma de vivir. Pero, aún cuando hacemos todo este bien, la prensa ayudó muy poco. Sólo ha puesto el ojo en aquello que le rendirá de escándalo a los sentidos, ya distraídos del bien, involucrando a las personas que débiles en sus espíritus, se dejarán arrastrar.

Algunos escasos medios de comunicación que nos respetaron y ayudaron a la obra tienen guardado en nuestra gente, todo el amor y la compasión que ellos se merecen. Ellos demostraron, con su rectitud y profesionalismo, saber qué es un ser humano y cómo mediante los valores de la VERDAD, la RECTITUD, la PAZ, el AMOR y la NO VIOLENCIA, se logran resultados para poder informar y no desinformar. Porque la opinión dista mucho de la información.

Todos sabemos cómo la prensa, la televisión y los supuestos expertos motivan y cautivan la mente de la gente y que, sin detenerse a pensar siquiera, dedican tiempo a este lesivo mundo de burla, charlatanería, abuso de poder y frialdad que muestran en sus programas o medios de comunicación. No les importa el dolor que sus comentarios hirientes hacen en aquellos seres que miran y escuchan, sin poder comprender las amenazas emocionales.

Podemos informar, pero no burlarnos. Podemos señalar, pero no condenar. Podemos reflexionar, pero no sentenciar.

Veo a menudo que las familias de aquellas personas que cometen un acto equivocado, son aplastadas por las expresiones de los supuestos expertos.

¿Qué tan expertos son, si no miden la sensibilidad de los seres queridos de éstas personas e incluso de ellas mismas? ¿Qué sensibilidad quisieran que se les tenga, si fueran ellos los afectados? Y, si nuestros seres queridos fueran los afectados, ¿nos gustaría que manifestaran respeto por el dolor de ambas familias, sin impulsar veneno a una y dardos de burla a la otra?

Observemos con mucha atención la obra que estamos creando, porque ella misma nos afectará tarde o temprano como seres humanos. Demostremos amor y compasión. Y si somos religiosos con más razón, porque, finalmente, ¿cuál es el sentido de poseer una religión si no se tiene compasión? ¿Qué sentido tienen nuestros supuestos valores, si no los instalamos en el corazón?

Mi tarea se basa en poder tomar la vida de las personas a mi cuidado y tratar, por todos los medios posibles, de lograr que ellas, mediante reflexiones y conocimientos, adquieran tranquilidad, serenidad en sus actos y claridad en sus pensamientos. No es fácil. Cada ser humano es único y posee un mundo que es muy difícil de comprender y que los grandes líderes han logrado percibir para ayudarles a ser y estar, a actuar y cosechar felicidad.

Todos cometemos errores. Todos estamos aquí para apreciar el diamante que somos. A unos les cuesta mucho más que a otros debido a su historia, a la sociedad en donde viven, a la familia que tengan y a las oportunidades que su existencia les dé, para ser.

En MEDITAZEN, durante los 365 días al año, nuestra comunidad -un grupo de médicos especialistas, adultos responsables, profesionales, maestras y los padres mismos- ayudan a sostener la ardua tarea de amparar a personas con problemas de drogas, depresión, suicidio, tendencias miedosas exageradas, desdichas de familia, rechazadas por la sociedad, limitadas por sus recursos, ansiosas de una oportunidad, deseosas de respeto, con abandonos familiares, con tendencia sexuales sin resolver, con padres abusivos, madres golpeadoras, profesionales deshumanizados, personas angustiadas por no tener a nadie en este mundo, con sentimientos de no pertenecer, con estados de violencias, divorciados dolidos, padres decepcionados del sistema y muchos otros casos más.

En esta hermosa tarea de servicio, solemos experimentar millones de reveses. En muchas oportunidades nos hemos sentido lastimados y dejados de lado, como si nos hubieran desterrado, sin embargo, superamos ese dolor, concentrándonos en lo que sabemos hacer: amar con hechos.

Por intentar ayudar nos ha pasado de todo, tanto lo bueno como lo malo. Pero nuestros rostros son sonrientes, nuestros corazones son rápidos al dolor del que sufre. Sabemos cómo celebrar la vida de quien logra pequeños resultados, con abrazos, fiestas y reconocimientos. Le decimos SÍ al servicio desinteresado que nos ayuda a Ser lo que somos y a dar lo que esperamos que se nos dé también. No todas las personas son agradecidas, no todas hablan bien de nuestra comunidad, a pesar de que, cuando estuvieron ahí, fueron sostenidas, ayudadas, amadas y respetadas.

La sociedad desde un primer momento no supo acompañarnos, no obstante, después de correr algunos velos y derrotar algunos tabúes, logramos que muchas personas de la ciudad participaran de nuestras actividades y después, se fueron contentas y felices: trabajadores, amas de casa, estudiantes, empresarios, médicos, abogados, jueces, especialistas psiquiátricos, funcionarios de la municipalidad, policías y otros más. Muchos -yo diría el 80%- no se atrevieron a hablar de lo que vivieron en nuestra casa, debido al miedo por su imagen, a los comentarios de la prensa o por lo que sea. Yo los comprendo. Entendemos de qué se trata. Sin embargo, buscando la reflexión en este momento que estamos pasando desde la sociedad y la prensa misma, nos preguntamos, ¿qué valor le dan a los esfuerzos que aquí hacemos? ¿Qué valor tienen sus propias vidas si niegan lo que viven? Y por sobre todas las cosas, ¿se han vuelto personas de bien, libres de temor, libres de prejuicios, libres de cobardía, de vergüenza o de culpa, por callar la experiencia?

No dejaremos de hacer lo que hacemos. En dónde sea que estemos, trabajaremos y serviremos, porque vivimos para todo aquel que nos necesita, que nos pide una mano de verdad y, sin importar las consecuencias de este servicio debido a personas dañinas en nuestro sendero, seguiremos confiando en la gente y que nos toque jugar lo que sea. Para esto nos llamamos seres humanos y para esto nos decimos seres espirituales. El servicio es amor en acción, no en palabras.

Con el dedo no podemos tocar la luna pero la señalaremos. Cada día, cada año, toda nuestra vida. Porque nuestros corazones creen en el amor de Dios en cada uno, porque de una u otra manera todo hombre tiene en su corazón el bien. Porque detrás de cada oscuridad hay luz y nosotros la vemos, por todo eso y mucho más, seguiremos.

Nuestra gente no bajará la cabeza por estos episodios u otros ya que los hemos padecido siempre. No es la primera vez ni será la última. Sabemos que ayudar no es fácil y, menos que menos, en un mundo que opera mediante la burla, la condena y la castración de la libertad misma.

Querida sociedad de CATAMARCA, la distancia entre ser un hombre de bien y uno que no lo es, consiste sólo en marcar la diferencia sobre qué riesgos se quieren correr. Amar es la experiencia más hermosa que he hecho a lo largo de mi vida. Y lo seguiré haciendo. No dejemos que nuestros corazones se alejen de la compasión. La compasión es lo que distingue a las personas espirituales de aquellas que no lo son y fingen serlo.

La razón por la cual les escribo a ustedes y a todos los que en el mundo reciban este mensaje, es para decirles que la paciencia, el amor y el servicio tienen un límite que lo marcan las circunstancias y cómo éstas afectan a su alrededor. Por ello, seremos implacables en nuestros actos y nos haremos de las herramientas necesarias, tanto legales como sociales, para defender la obra que, en definitiva, afecta a toda nuestra sociedad.

Llega un momento en el que descubrimos “que hay personas que no entienden hasta que se les dé una lección”. No es fácil pero, como dicen los Libros Sagrados “El bien al mal no le es útil, actuemos entonces y liberémonos”.

Todo el Amor, toda la Luz, toda nuestra Compasión a la humanidad.

Que todos los mundos sean felices y el suyo también lo sea.

Con amor, El Maestro Amor