AMANDA MARS – El País, Barcelona – 10/12/2007

Un millón y medio de personas profesan en España la fe protestante, cinco veces más que hace unos 40 años y el 10% de ellas son inmigrantes, según el Congreso Evangélico. Por ello, las entidades religiosas evangélicas reclaman un trato igualitario con respecto a otras religiones minoritarias -cada vez menos minoritarias- y han decidido trabajar para lograr una mayor proyección «religiosa, social e incluso política».

Éstas son las principales conclusiones con las que ayer cerró sus puertas en Barcelona el VII Congreso Evangélico Español, que se celebra aproximadamente cada 10 años y que reunió a más de 2.000 fieles desde el jueves. El ministro de Justicia, Mariano Fernández Bermejo, asistió a la clausura y se comprometió a avanzar en la cooperación entre el Estado y las asociaciones evangélicas pactada ya en 1992 y solventar algunas asignaturas pendientes, como la asistencia religiosa a los presos «en plena igualdad» y facilitar las instalaciones de centros de culto. Eso sí, en la próxima legislatura, añadió Bermejo.

Y es que la instalación de los centros de culto es una de las grandes preocupaciones de los creyentes evangélicos. El presidente de la Federación de Entidades Religiosas Evangélicas de España (Ferede), José María Baena, relató que determinados municipios cierran lugares de culto evangélico por «motivos técnicos y de sonido», una medida que no se aplica a otras minorías religiosas, dijo, como budistas o musulmanes. «¿Por qué a nosotros sí?». Baena apuntó que mientras algunas confesiones se contemplan como «algo exótico», determinados círculos siguen viendo las iglesias evangélicas como «sectas peligrosas». Baena recordó que la diversidad es una de las características del protestantismo.

El presidente del congreso, Pau Simarro, defendió que las iglesias evangélicas trabajen para romper «las corrientes hedonistas y existencialistas en una sociedad que glorifica el individuo». Entre los compromisos citó la igualdad de la mujer, la lucha contra el cambio climático y el reto de la inmigración.

El ministro de Justicia aseguró que el Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero «es muy consciente de la importancia del factor religioso» para lograr la integración de los inmigrantes. Fernández Bermejo destacó los avances en esta legislatura en el cumplimiento de los acuerdos de 1992. Entre ellos, citó la existencia de 160 profesores de religión evangélica en los centros de enseñanza públicos, el reconocimiento a efectos civiles de los títulos que ofrecen los seminarios evangélicos y la cobertura que la Seguridad Social ha dado a los pastores, también a quienes ejercieron durante el franquismo y no pudieron cotizar.

El congreso reunió a distintas denominaciones evangélicas, pero no a todas. Según Europa Press, metodistas y presbiterianos declinaron asistir alegando falta de pluralismo al no haber sido invitados algunos ponentes de los sectores más liberales.