QUICO ALSEDO| El Mundo, MADRID| 23.05.2008

En los 70, Luz Amparo Cuevas era asistenta de hogar. En los 80 vio a la Virgen sobre un árbol en El Escorial. En los 90, la fundación creada a partir de su íntima relación con la Santísima -siguieron viéndose regularmente- se convirtió en un importante emporio, con un notable patrimonio. En el siglo XXI, Luz Amparo tendrá que explicárselo todo al juez: un juzgado de San Lorenzo admitió ayer a trámite una querella contra ella por varios presuntos delitos de estafa, coacciones y detención ilegal.

La Asociación de Víctimas de las Supuestas Apariciones de El Escorial, que se manifiesta cada domingo en Prado Nuevo ante los cientos de feligreses que jalean los hipotéticos avistamientos marianos, ha presentado la querella contra la vidente y todo su entramado societario: seis fundaciones, 130 propiedades (18 chalés, 30 pisos y 82 fincas), tres empresas inmobiliarias y varias residencias para jóvenes y la tercera edad, según los querellantes. Un pequeño imperio religioso valorado en 300 millones de euros, cimentado en unas supuestas visiones nunca demostradas, asegura Juan Carlos Bueno, portavoz de los querellantes.

El texto asegura que Luz Amparo y los suyos se habrían «aprovechado» de las supuestas apariciones para «despojar de su patrimonio» a cientos de personas: «Para que un anciano entre en una de sus residencias debe entregarles todo su patrimonio», contaba Bueno hace unos meses a este diario.

La querella asegura además que «a través de un entramado de asociaciones y de mercantiles, estas personas canalizan estas donaciones apropiándose de ellas y destinándolas a un uso particular ajeno al fin por el que los fieles donaban sus propiedades». En definitiva, «todo un ardid de ingeniería financiera para poder apropiarse de bienes de distinta índole de personas engañadas», reza el texto.

La instrucción del juicio comenzará en unas semanas, y junto a la vidente declararán una decena de sus más cercanos colaboradores, que dirigían sus sociedades y gestionaban las residencias y el complejo de Prado Nuevo, visitado por cientos de personas los primeros sábados de cada mes.

Los querellantes denuncian que el Arzobispado de Madrid utiliza una doble moral hacia Prado Nuevo: «Declaran que no tienen nada que ver con ellos, pero luego siempre hay sacerdotes en sus ritos». La supuesta secta no se pronunció ayer.

APOYO

Con lágrimas de sangre y estigmas

Ellos aseguran que «así empezaron muchas órdenes cristianas: se las llamaba sectas hasta que fueron reconocidas». Sus críticos, que les gritan a los feligreses «bobos, os están engañando» casi cada mes en Prado Nuevo, denuncian que algunos de sus familiares «llevan años presos de este gran engaño». Y cuentan, por ejemplo, que una de las máximas de la congregación es que «todo el mal que hayas hecho en la Tierra se arregla aportando dinero» a los hermanos. Un clásico.

Engaño o no, el espectáculo religioso-lúdico cada fin de semana en Prado Nuevo es notable. Los fieles procesionan con una efigie de la Virgen, muchos aseveran que han visto «a la madre de Cristo muchas veces» y la sección merchandising de la presunta secta podría competir con la del mismísimo Bernabéu.

Luz Amparo Cuevas, a su vez, se ha aparecido en numerosas ocasiones a sus fieles para comentarles sus coloquios con la Virgen. Incluso fue fotografiada en los años 80 con supuestas lágrimas de sangre cayendo de sus mejillas y profundos estigmas en su rostro.

No obstante, ¿podrá la Justicia dar carta de naturaleza (o quitarla) a unas supuestas apariciones de la Virgen a una señora? Por lo pronto, los querellantes instan al juez del juzgado de instrucción número cuatro de San Lorenzo a solicitar a la Iglesia Católica sus informes acerca del particular. En el Arzobispado, desde hace años, tienen orden de no declarar nada a la prensa sobre el tema. Un juez podría obligarles ahora.