EMMANUELA ROIG, El País, Waco – 23/04/1993

Los forenses encargados de la investigación de la tragedia de la secta Rama de los Davidianos desmintieron ayer los informes dados a conocer por las autoridades federales que hablaban de la existencia, entre las cenizas de la granja del apocalipsis de Waco (Tejas), de cadáveres con señales de disparos en la cabeza.

“En este momento no existe absolutamente ninguna prueba de que los cuerpos presenten heridas de bala. Queremos desmentir las versiones que apuntan a que estas personas han sido tiroteadas”, manifestó el jefe de los forenses del condado de Terran, Nizam Peerwani. Con esta rotundidad queda descalificada la información facilitada por el FBI en la que se aseguraba que se habían recuperado los cuerpos de tres niños y que dos de ellos presentaban disparos en la cabeza.

“En este punto no podemos ni siquiera confirmar que los cuerpos sean de niños. El estado de los cadáveres es de extrema fragilidad y su grado de desfiguración es demasiado pronunciado”, añadió para explicar que ni siquiera se podía comprometer a identificar la edad de los 41 cuerpos que han sido contabilizados hasta el momento.

El equipo de forenses confirmó ayer que algunos de los cuerpos mantenían todavía las máscaras de gas y llevaban rifles al hombro. Sin embargo, no quisieron aventurarse a comentar si esto probaba que tenían intención de emprender una batalla contra el FBI.

Las primeras declaraciones de los médicos ponen de manifiesto que al menos algunas de las hipótesis oficiales que se han hecho públicas acerca de un posible suicidio masivo han sido apresuradas. Tras su descripción del estado que presentan las ruinas de la granja es aterrador. “No es posible que ninguno de ustedes imaginen la sensación de caminar sobre munición y ver llamas de fuego entre tus botas”, explicó Rodny Crow, el especialista dental que hizo un llamamiento para que los doctores que posean historial de la dentadura de alguno de los fallecidos lo envíen cuanto antes para facilitar su identificación. Los cuerpos permanecen en el lugar de los hechos, ya que se teme que al moverlos se derrumbe el techo de un búnker que puede ocultar abundante munición.

El abogado de Koresh, Dick DeGuerin, puso en duda la versión oficial de suicidio colectivo. Manifestó que, según la información que ha recibido de algunos de los supervivientes, el asalto del FBI provocó una situación caótica dentro de la granja. Las máscaras antigás no encajaban en las caras de los niños mientras las paredes del edificio caían como si fueran de papel.

La versión de la última persona ajena al FBI que se entrevistó con Koresh no despierta ya interés en la opinión pública norteamericana, que según dos encuestas publicadas en las últimas horas, respaldan abrumadoramente la acción del FBI.