BOSCO ESTERUELAS – El País, Tokio – 26/06/2000

Los japoneses dieron ayer una bofetada a los conservadores, pero no se aventuraron a ir más allá y apostaron por la estabilidad. La coalición a tres liderada por el Partido Liberal Demócrata (PLD) logró mantener la mayoría absoluta en las elecciones a la Cámara de Representantes, pese a ceder terreno a la oposición encabezada por el Partido Demócrata (PD). Los resultados permitirán que el primer ministro, Yoshiro Mori, siga de momento en el poder y que represente a Japón en la cumbre del G-8 (G-7 más Rusia) a finales de julio en Okinawa.

El PLD y sus otros dos socios de coalición, el Nuevo Komeito (budista) y el Nuevo Conservador (NC) sumaron en conjunto 271 de los 480 escaños que conforma la Cámara Baja, según los datos no oficiales facilitados a primera hora de la madrugada de hoy, lunes, (ayer por la noche en España) por la cadena de televisión estatal NHK. Los tres bajaron, especialmente el primero, pero el resultado les permite rebasar no sólo la barrera de 241, la mayoría absoluta, sino la de 254, que otorga el control de las comisiones parlamentarias.El PLD obtuvo 233 diputados (38 diputados menos que en 1996), Nuevo Komeito, 31 (11 menos) y el Nuevo Conservador, 7 (11 menos que en la última legislatura). El NC nació el pasado abril y es una escisión del PLD.

Frente a ellos, el Partido Demócrata (PD), el principal grupo de oposición, pasó de 95 a 127 diputados, un muy buen resultado, pero por debajo de las expectativas de su líder, Yukio Hatoyama. El PD es una formación residual de liberales y socialdemócratas nacida hace cinco años. Paradójicamente, éste ganó con muchos apuros el acta de parlamentario en la isla septentrional de Hokkaido.

También experimentaron avances el Partido Liberal (PL) del tránsfuga del PLD Ichiro Ozawa (que pasan de 18 a 22) y los socialdemócratas (PSD) de la veterana Takako Doi (suben cinco y se colocan en 19). Los comunistas, en cambio, pese a su trayectoria limpia de escándalos, pierden seis escaños y se quedan en veinte. Los restantes son independientes.

Anoche no había demasiada euforia en el campo conservador. Su secretario general, Hiromu Nonaka, confesaba que los resultados no eran buenos y que dimitiría si el partido no llegaba al menos a 229. Al final, rebasaron esa cifra que se había autoimpuesto Nonaka, un burakanin (excluido social) que entró con éxito en política.

Tampoco se mostraba muy satisfecho el primer ministro Mori, que incluso culpó a la prensa local de haber desorientado a la opinión pública con encuestas demasiado optimistas para el Partido Liberal Demócrata, una formación que ha estado siempre presente desde 1955 en el Gobierno del país, salvo un paréntesis de diez meses en 1993.

Secta budista

Pero a partir de entonces los conservadores se han visto obligados a formar coaliciones extrañas, primero con los socialistas y luego con el Komeito, un partido ligado a la poderosa secta budista Soka Gakkai, que cuenta con abundante dinero de sus ocho millones de afiliados.

Este matrimonio de intereses contranatura despierta no pocos recelos dentro del propio PLD y tampoco contenta a muchos correligionarios del Komeito, que tal vez castigaron ayer a su líder, Takenori Kanzaki, al aceptar éste el año pasado la propuesta del fallecido primer ministro, Keizo Obuchi, de entrar en la coalición con objeto de disponer también de una mayoría absoluta en la Cámara Alta perdida por el PLD en 1998 y de afrontar con más solidez la crisis económica.

“No hemos logrado todos los votos que esperábamos. No sé bien por qué. La situación es difícil, pero voy a proponer a los otros dos socios que no rompan la coalición”, manifestó Mori, quien se presentará el próximo 4 de julio ante el Parlamento para obtener la confianza y reajustar el Gabinete. Dos de sus ministros, los titulares de Agricultura y Comercio Internacional e Industria, han perdido sus escaños.

Nadie cree que el futuro de Mori será demasiado largo. En sus apenas tres meses al frente del Ejecutivo ha enviado señales muy confusas y vertido declaraciones bastante polémicas. El partido tendrá que decidir en su congreso el próximo otoño si considera sensato que sea este político quien dirija el país.

Dependerá del curso que para entonces tenga la economía, aún muy vacilante pese al crecimiento de medio punto del pasado año fiscal (marzo 1998-marzo 1999) tras dos años de recesión. La receta de Mori, que ya anunció semanas antes de los comicios, es continuar engordando peligrosamente la deuda pública, que representa ya el 130% del producto interior bruto (PIB), con más dinero en inversiones públicas: medio billón de yenes (aproximadamente 845.700 millones de pesetas al cambio actual) que se agregarán a los 3,6 billones de pesetas que aprobó antes el recientemente fallecido primer ministro Keizo Obuchi.