LUIS EDUARDO SILES El País, Huelva – 24/10/1992

Los abogados del juicio contra la secta de Mazagón, cuya segunda jornada se celebró ayer en la Audiencia Provincial de Huelva, niegan que se trate de una organización satánica. Los siete procesados se enfrentan a una petición de casi 200 años de cárcel, entre otras cosas, por el asesinato en agosto de 1988 de Rosa Lima Sanz, integrante del grupo.José Luis Barrios, uno de los letrados, dijo ayer: “No se trata de una secta satánica. Algún acusado ha mencionado al diablo durante la vista oral, pero creer en el diablo significa creer en el bien y en el mal”.

La sesión de ayer tuvo momentos dramáticos. Concepción G. S., licenciada en Filosofía y Letras, para quien el fiscal solicita 24 años de prisión, aseguró entre sollozos que en sus últimas semanas en la secta creyó firmemente estar endemoniada. “Me miraba al espejo y veía que mi cuerpo se transformaba. Poco a poco las orejas se me ponían grandes y picudas, y mis ojos adoptaban una expresión bestial. Quería morir, porque el diablo estaba entrando en mí e incluso yo adoptaba su forma”.

Concepción G. S., semanas después de la muerte de Rosa Lima, huyó “de la comunidad” y denunció en una comisaría de Sevilla los malos tratos a los que la sometía frecuentemente Ana Camacho Carrasco, la guía espiritual del grupo y principal acusada. La policía inició la investigación a raíz de esa denuncia. Concepción G. S. admitió que compraba Centramina, una sustancia psicotrópica, con recetas que le proporcionaba Ana Camacho. Y añadió en su declaración: “Estoy en tratamiento psiquiátrico desde hace años. La experiencia vivida con este grupo me marcó definitivamente”.