El Tiempo (Colombia), Fabián Forero, 18.06.2011

Una fila de señoras y señores con los ojos cerrados en una tarima. Al frente, familiares y amigos a la expectativa.

El líder da la orden de que los abran y de inmediato las personas estallan en llanto. Todos se abrazan con todos.

Así describe Laura* la ceremonia de graduación de los participantes de los talleres de ‘Lifespring’, una organización especializada desde hace 14 años en dictar cursos de motivación personal y liderazgo en Bogotá y Medellín.

Para la joven, ver a sus padres llorando y casi al borde del desmayo es una imagen cruda y amarga, pero, sin duda, lo peor fue lo que vino después.Laura cuenta que, tras los talleres, sus padres cambiaron con ella y con sus otros parientes. “La señal más grave de que las cosas no estaban bien fue el Día de la Madre, celebración a la que ellos asistían todos los años y a la que faltaron este año, para sorpresa de todos”, relata Laura y agrega: “Mi mamá no acostumbraba cumplir citas temprano, pero desde que está con los de Lifespring asiste a reuniones a las 6 de la mañana y los fines de semana”.

Lifespring caló con tanta fuerza en esta familia, que los padres decidieron vincular a sus tres hijas. Laura fue la única que no lo hizo, pese a los insistentes ofrecimientos de que le pagarían el primero de los tres talleres, el básico, que tiene un costo de 550.000 pesos.

Ricardo*, un profesional que participó en uno de los talleres, le contó a EL TIEMPO los métodos utilizados durante las jornadas de tres días (viernes, sábado y domingo), entre las 10 de la mañana y las 10:30 de la noche.

“Se utilizan música a todo volumen y luz tenue. Lo acuestan a uno en el piso y los entrenadores empiezan a presionar para que uno les cuente sus problemas”, explica Ricardo. A él también le pareció raro que durante las sesiones de más de 12 horas no pudiera hablar con el compañero de al lado. Además, dice, “había gente que salía emocionalmente afectada, llorando y hasta con náuseas”.

Ricardo también relata que desde el mediodía de la última jornada (el domingo), los motivadores empiezan a insistir en que tomen el segundo nivel, denominado ‘avanzado’ y con un precio de 1’195.000 pesos. Para la psiquiatra Olga Albornoz, “esos métodos no tienen nada de bueno. Quienes asisten son personas, por lo general, con conflictos internos graves, que piensan que allí pueden encontrar una salida”. Lo más grave es que Lifespring también ofrece estos mismos cursos para niños con métodos como el de llamarlos dos o tres veces a la semana para recordarles el compromiso que hicieron durante la reunión. En Estados Unidos y Argentina, Lifespring ha sido demandada por cargos de servidumbre voluntaria y homicidio.

* Nombres cambiados por solicitud de la fuente.

Entrevista: ‘Han pasado 15.000 personas’

Carlos Castro, director de Lifespring International S.A., atendió a EL TIEMPO en la sede de la organización en el norte de Bogotá.

¿Tiene conocimiento de familias que se hayan involucrado excesivamente en el mundo Lifespring?

Sí. Las personas que ven el cambio preguntan por el programa. Los hijos dicen: ‘mi papá y mi mamá han cambiado, ¿por qué nosotros no vamos también?’.

¿Hay presión psicológica?

En 14 años han pasado 15.000 personas por los procesos y no tenemos ninguna queja. A las personas con trastornos psicológicos les pedimos que nos traigan una autorización del profesional tratante.

¿Quién los regula?

Los talleres están registrados ante la S. de Educación. Vamos en la promoción 134.