QUICO ALSEDO| El Mundo, MADRID| 11.06.2008

Fue otro tipo de milagro. Amparo Cuevas, acostumbrada a que se le aparezca la Virgen desde 1980, vio ayer ante sí a otra autoridad bastante menos divina: la juez del número cuatro de instrucción de San Lorenzo del Escorial se presentó en la residencia en que la anciana, supuestamente enferma, descansa, le quitó la mascarilla de gas y le tomó declaración por los delitos que se le imputan: asociación ilícita, detención ilegal, estafa y coacciones.

Según los denunciantes, Cuevas y sus avistamientos marianos -nunca demostrados, como es obvio- son la clave de un entramado presuntamente delictivo de seis fundaciones, 130 propiedades y unos 300 millones de euros limpiados a decenas de personas supuestamente engañadas por la orden de Prado Nuevo, montada en torno a un árbol presuntamente divino y nunca reconocida ni autentificada por la Iglesia católica.

Tras más de una década de lucha, la Asociación de Víctimas de las Apariciones del Escorial logró hace apenas dos meses que una juez de San Lorenzo admitiera a trámite la demanda, y ayer era el día señalado para que Amparo Cuevas, que lleva casi una década sin aparecer públicamente a sus 77 años de edad, explicara a la Justicia que vio a la Virgen y demás.

Sin embargo, la anciana alegó estar enferma para que, si ella no iba a la montaña, la montaña se acercara a ella. Y lo consiguió, a pesar de las quejas de la acusación, que vio en la táctica no más que una treta dilatoria. Así, y mientras una notable nube de informadores se agolpaba a las puertas de los juzgados de instrucción de San Lorenzo, la corte judicial y los abogados salían sigilosamente por una puerta trasera y se dirigían a una de las residencias de la Obra de la vidente, la fundación Virgen de los Dolores, al encuentro de la mujer.

Según el abogado de la acusación, José Mariano Benítez de Lugo, la anciana lo negó «absolutamente todo, ha hecho lo que era previsible: sostener que no se estafa, que no se coacciona y que la gente entrega libremente sus bienes». Los denunciantes sostienen que decenas e incluso centenares de personas han entregado sus bienes a la fundación a cambio de entrar en sus residencias, «aprovechándose de ellos».

.

El patrimonio de la «secta»

.

Ahora, la Asociación de Víctimas espera que la juez «acuerde otras diligencias testificales y documentales para que se sepa cuál es el patrimonio de esta gente y cómo engañan a sus víctimas». Por el momento, la magistrada encargada del caso no ha acordado otras medidas.

Uno de los portavoces de la asociación, Juan Carlos Bueno, con un hermano «en la secta desde hace dos años», se quejó a los medios de la «falta de implicación de las instituciones en un escándalo que supone una monumental estafa a mucha gente en pleno siglo XXI».

Bueno aseguró que a Cuevas se le ha diagnosticado un trastorno de personalidad y que un médico ha certificado que tiene alucinaciones. Los abogados de la defensa no comparecieron ante los informadores y abandonaron el juzgado por la puerta de atrás.