ROCÍO AYUSO – Los Ángeles – El País, 09/08/1999

Los asesinatos cometidos hace hoy treinta años por una secta conocida como La familia cambiaron el rumbo de la cultura hippie californiana y la forma en la que hasta entonces era percibida la generación del amor libre y las drogas. También cambió para siempre el acceso a los famosos, que aprendieron a cerrar las puertas de sus mansiones, a celebrar fiestas sólo por invitación y a rodearse de un ejército de guardaespaldas y portavoces, que limitan su contacto con el mundo exterior. En el treinta aniversario de los asesinatos de la actriz Sharon Tate y otras seis víctimas también continúa la inexplicable fascinación de la cultura alternativa norteamericana por aquella matanza y por su guru, Charles Manson.

Histeria

La histeria desencadenada por estos asesinatos hizo que Frank Sinatra decidiera esconderse en paradero desconocido, mientras que Mia Farrow, pensando que su trabajo en la película de Roman Polanski Rosemary”s baby (La semilla del diablo) le podría costar ser la siguiente víctima, no quiso asistir al funeral de Tate, entonces mujer del cineasta polaco. Una tienda de armas del barrio de Beverly Hills, acostumbrada a vender dos o tres armas al día, vendió 200 en los días que siguieron a las muertes. Treinta años más tarde, el pelo y la barba de Manson están más canosos y la cruz gamada que se grabó en la frente es apenas perceptible. Manson cumple cadena perpetua en la prisión de máxima seguridad de Corcoran, localidad perdida en el valle de San Joaquín, California. Sin embargo, en la foto que sirve de anuncio a local de tatuajes en el barrio de Los Feliz, el rostro de Manson mantiene toda la energía con la que arrastró a sus seguidores a cometer sus crímenes. Los Feliz es además el distrito donde los Manson asesinaron a Rosemary y Leno LaBianca sólo un día más tarde de acabar con la vida de la esposa Polanski, los amigos que estaban con ella y el bebé de casi nueve meses que llevaba en sus entrañas.El anuncio en la tienda de tatuajes es sólo una pequeña muestra de la popularidad que sigue teniendo Manson en la cultura estadounidense, el preso que recibe más correspondencia en este país, con una media de 500 misivas al año. Cuando la mayor parte de los que le siguieron en su credo y cumplen ahora condena por ello han repudiado su conexión con este cantante frustrado, una nueva generación, que en muchos casos ni había nacido cuando se cometieron los crímenes, venera la figura del asesino.

La curiosidad morbosa hace que esté incluida en todas las guías turísticas de Los Ángeles la casa de Cielo Drive donde el 9 de agosto de 1969 Tate, el peluquero Jay Sebring, Abigail Folger, heredera de una casa de café, y su novio, Voytek Frykowski, así como Steven Parent, un joven adolescente que tuvo la mala suerte de llegar a la casa en el momento erróneo, se encontraron con sus atacantes, Charles Watson, Susan Atkins y Patricia Krenwinkel. También la curiosidad atrae a muchos al rancho Spahn, donde la comuna se solía reunir. Sin embargo, es algo más que morbo lo que anualmente reúne al club de amigos de Manson a celebrar esta fecha en el restaurante El Coyote, donde la esposa de Roman Polanski consumió su última cena. Grupos de rock como Guns N”Roses o Redd Kross han grabado canciones compuestas por Manson, en su tiempo considerado un músico mediocre. También la red de Internet se ha transformado en los últimos años en un amplio mercado de parafernalia relacionada con Manson, desde cintas con su voz o con sus canciones hasta imágenes de sus escasas entrevistas.

Exposiciones e Internet

El aniversario de los asesinatos será recibido este año con un acto especial gracias a la exposición organizada por John Aes-Nihil en la galería Zero One, de Hollywood. Bajo el título Healter skelter avant Apocalypse 99, en recordatorio a la frase escrita con sangre en las paredes de Cielo Drive -conservando incluso la falta de ortografía con la que trazaron lo que hasta ese momento era sólo una canción de los Beatles-, la exposición está formada por fotografías de los asesinatos de Tate, así como retratos alterados de los presidentes estadounidenses cambiando sus rasgos para que se parezcan a Manson. Éste es el tipo de acciones contra las que lucha la fundación Doris Tate para las víctimas del crimen desde que fue creada en honor de la madre de Sharon Tate. Su intención es acabar con la glorificación de los asesinatos y con el circo generado alrededor de su culto, pero Aes-Nihil es un perfecto ejemplo de lo lejos que están de su objetivo. Este director de cine underground considera a Manson el mayor filósofo desde Nietzsche (en cuyo nihilismo estético se inspiró a la hora de escoger su nombre) y es una figura clave en el mercado de Manson en Internet, quien en otra página dedicada a asesinos famosos tiene una media de 20.000 y 30.000 entradas diarias. Aunque durante todos estos años ha sido imposible determinar la razón de los crímenes que acabaron con una era, lo que 30 años más tarde parece claro es que Manson ha logrado una de las metas de su vida: la de ser famoso.