PERE RÍOS – Barcelona – El País, 25/02/2000

La policía considera que la secta Energía Universal y Humana, desarticulada esta semana en Cataluña, tiene en España unos 9.000 adeptos, casi la mitad de los 20.000 que la siguen en todo el mundo. Los siete detenidos en la operación, entre ellos el líder mundial de la secta, quedaron ayer en libertad sin fianza después de prestar declaración en el juzgado, acusados de asociación ilícita, estafa, intrusismo profesional y delito fiscal.

El inspector Ramiro Gómez, adscrito a la Brigada de Información de la policía de Barcelona, explicó que la secta Asociación Española de Energía Universal y Humana captaba a sus adeptos utilizando hojas informativas que se distribuían en las panaderías, las asociaciones de vecinos o bien empleando el boca a boca entre la población.La secta prometía remediar enfermedades difícilmente curables en algunos casos, como el cáncer o el sida, por métodos tan naturales como falsos, pero de gran aceptación entre las víctimas de la secta, pues muchos de ellos se encontraban en un grave estado de salud, lo que les hacía más vulnerables al engaño.

El método curativo consistía en el aprovechamiento de la energía del cosmos a través de la imposición de las manos como remedio contra esas enfermedades graves. Para poder aplicar la técnica, los adeptos debían superar un sistema de enseñanza estructurado en seis niveles, a los que se accedía después de aprobar unos cursos.

Para asistir a los dos primeros niveles se exigía una aportación económica voluntaria, pero en el tercero se reclamaban 5.000 pesetas anuales. En el cuarto nivel, las exigencias económicas aumentaban y ya se pedía directamente aportar el 30 % de los ingresos, herencias o bienes de que pudieran disfrutar los adeptos.

Donaciones en metálico

Estas donaciones en metálico, así como las propiedades, vehículos, joyas e incluso animales que se entregaban iban a parar directamente a Curtis Cao, de origen vietnamita y considerado el líder mundial de la secta, que fue detenido en el aeropuerto barcelonés de El Prat. La policía considera que hay personas que se han arruinado al dar todo su patrimonio a la organización.

La policía cree que Cao es propietario de una gran fortuna y que posee cuentas millonarias en España, Suiza y Estados Unidos. La secta se organizaba con una estructura piramidal y Curtis Cao ejercía de líder espiritual y gran maestro en la transmisión del método curativo. Para poder impartir su doctrina y captar a los adeptos, la Asociación Española de la Energía Universal y Humana utilizaba diversas asociaciones que ejercían de tapadera en municipios del ámbito rural situados en Barcelona, Tarragona y Girona, como la Asociación Cultural Baix Empordà, la Cooperativa Naturista Vegetariana o bien Amics de la Natura de Pinós.

“Tenían unas ideas que mezclaban el cristianismo con métodos mafiosos”, explicó de forma explícita el inspector Gómez. Y para acabar de dar mayor verosimilitud al entramado, la secta utilizaba también el nombre de una ONG inexistente, Manos Sin Fronteras. La presidenta de esta organización era Manuela G. J., una de las detenidas, que se encargaba de obtener las donaciones de los adeptos. También ha sido detenido Isidre G. C., su colaborador, y la presidenta y el vicepresidente de la rama española de la secta, Victoria Eugenia U. T. y Lluís C. P. Los otros dos detenidos son el tesorero, Julio C. C., y el presidente de la asociación Amics de la Natura de Pinós, Antonio O.G..

La policía solicita de la población que cualquier persona que considere haber sido víctima de la secta telefonee al número 93 290 32 88. Las investigaciones se iniciaron precisamente a partir de la denuncia presentada por unos afectados hace seis meses.

Según la doctrina de la secta, el desequilibrio de la energía universal que provoca las enfermedades es el causante asimismo de grandes catástrofes de la naturaleza. Esa idea sirvió para que la hermandad, coincidiendo con el eclipse solar del pasado 11 de agosto, anunciara el fin del mundo, que sería provocado por un gran diluvio del que sólo se salvaría la población que estuviese refugiada a más de 300 metros de altitud sobre el nivel del mal. En aplicación de esa profecía, la secta construyó un enorme refugio para 500 personas en el municipio tarragonés de Aleixar, a cuya financiación contribuyeron también los adeptos.