REUTERS – Kampala – 30/03/2000

La policía ugandesa descubrió ayer otros 53 cadáveres en una vivienda perteneciente a la secta apocalíptica Restauración de los Diez Mandamientos de Dios, protagonista del incendio intencionado en el que murieron abrasados 535 adeptos.La casa y el jardín de Dominic Kataribaabo eran un auténtico depósito de cadáveres, como han descubierto los investigadores ugandeses, que, a la vista de los resultados, aseguraron tener pruebas más que suficientes para procesar a Kataribaabo, a quien se supone huido junto a otros líderes de la secta. “Si te encuentras cadáveres en una casa, ¿no es el propietario el principal sospechoso? ¿No tengo pruebas para acusarle?”, señaló el jefe de la investigación, Godfrey Bangirana.

Según el forense de la policía Thaddeus Burungi, los cadáveres localizados en la vivienda, situada en la localidad de Rugazi, llevaban enterrados menos de seis meses, y la mayoría de ellos parecen haber sido sepultados hace un mes, aunque por su estado es difícil determinar la fecha de su muerte.

Los trabajos de exhumación, realizados por prisioneros de un penal cercano, ocupan prácticamente toda la propiedad del dirigente de la secta, y las autoridades no se atreven a aventurar cuándo terminarán, ya que cada pocos minutos se encuentra un nuevo cuerpo.

Además, la policía ha anunciado que se dispone a excavar en otros cinco lugares del país y volverá a investigar en Kanungu, el lugar donde estaba edificada la iglesia que ardió con más de medio centenar de seguidores dentro.

Mientras, se siguen haciendo estimaciones sobre el número total de seguidores que la secta Restauración de los Diez Mandamientos de Dios pudiera tener en Uganda. Al parecer, las deserciones fueron numerosas tras el fracaso del vaticinio del fin del mundo para finales de 1999.