JAN MARTÍNEZ AHRENS – El País, Madrid – 21/02/1995

La Brigada Provincial de Policía Judicial de Madrid ha creado un grupo especial para la búsqueda de personas desaparecidas. El equipo, con base en la Comunidad, actuará coordinadamente con otras regiones. Entre sus tareas figura la investigación de sectas y redes de prostitución, dos submundos estrechamente relacionados con un problema que genera al mes en la región cerca de un centenar de denuncias.

La iniciativa de crear este grupo ha partido del comisario, jefe de la Brigada de Policía Judicial, Juan Antonio González. La idea se materializó en diciembre pasado, y, aunque el índice de resolución ha sido hasta la fecha elevado -unos 40 casos al mes-, el departamento se encuentra todavía en una fase de desarrollo.El objetivo básico de estos agentes -que orgánicamente dependen del jefe del área de Homicidios y Delitos Sexuales- es investigar las desapariciones desde el momento de su denuncia para determinar su causa -muerte, secuestro, fuga…- y remitir el caso al correspondiente grupo especializado.. Entre sus cometidos figura la elaboración de un retrato de la víctima y de su entorno. Este informe, aunque no resuelva el caso, sirve de soporte para las ulteriores investigaciones.

Para perfilar su trabajo, el nuevo equipo de la Policía Judicial también se hará cargo del seguimiento de las redes de prostitución y de las sectas, dos submundos a los que se atribuye una gran parte de las desapariciones. En este apartado, los agentes aún se encuentran recopilando información para completar su archivo.

Entre los casos resueltos desde la creación del grupo, comandado por un investigador procedente de la comisaría de Usera, destaca alguno que se aparta de la norma. Por ejemplo, el rastreo de unos herederos. Esta investigación se desató a finales del año pasado, tras la muerte por accidente de un hombre en la M-40. El fallecido se había marchado a Francia en los años sesenta, dejando atrás esposa y tres hijos. Posteriormente, regresó con otra mujer y otro vástago. Al morir, el reparto de la he rencia dependía de la localiza ción de su primera familia. La clave fue descubierta, tras di versas pesquisas, en el pueblo valenciano de Quart de Poblet. Allí residía la primera mujer y una hija.

Otro caso que también está en manos del citado grupo es el de Juan José Sánchez Barco, de 32 años y de Leganés (178.000 habitantes), que permanece en paradero desconocido desde el domingo 15 de enero. Su familia y su novia, con la que se iba a casar el 24 de febrero, sostienen que, víctima de amnesia, debe de estar vagando. La última vez que se le vio salía de casa de sus padres rumbo al piso en que se iba a alojar una vez casado.