M. DÉLANO – Santiago de Chile – 23/05/1997

La resistencia del líder de la Colonia Dignidad, Paul Schaefer, a entregarse a la policía, que lo busca desde noviembre pasado, acusado ante la justicia de violación y abuso de menores, mantiene en vilo al país, que observa como la secta de colonos alemanes que él encabeza intenta esquivar la legislación chilena. Los agentes ingresaron ayer por tercer día consecutivo en Villa Baviera, 400 kilómetros al sur de Santiago, en una nueva operación de reconocimiento del lugar previa a la captura de Schaefer, donde residen 300 inmigrantes alemanes aislados por completo del mundo exterior y sometidos a la voluntad omnímoda de su jefe.El procedimiento policial, de acosar gradualmente a Dignidad y a actuar con pies de plomo, que parece destinado a minar la resistencia, ha suscitado diversas críticas por su moderación. Un parlamentario se quejó de que cuando la policía allana un domicilio en un barrio obrero, no pide permiso para entrar. La policía admite, sin embargo, estar preocupada de que haya resistencia de los colonos y no descartan un suicidio colectivo, como éstos amenazaron por carta el pasado miércoles.

“Una sentencia absolutoria por inocencia no se puede esperar en vista de la presión”, dice la carta. Los inmigrantes preguntan:” ¿Cómo debe una persona [Schaefer] que por 30 años sacrificó su vida en una entrega total por Chile y los chilenos presentarse [a los tribunales] en vista a estas maquinaciones?” y advierten que no “queda más que el asesinato anunciado por esos funcionarios o un suicidio ya esperado”. El ministro del Interior Carlos Figueroa, consideró ayer como “una reacción desproporcionada” la respuesta de los colonos pues sólo se trata, de que Schaefer respete la ley.

Fuentes policiales están convencidas de que Schaefer se encuentra oculto en Villa Baviera probablemente en algunos de subterráneos que los colonos construyeron. Allí, en las más 12.000 hectáreas que posee la Colonia, fundada a comienzos de los sesenta, cuando su líder huyó desde Alemania, donde también fue acusado de socdomía, los inmigrantes no sólo ergieron una próspera finca agroindustrial, sino también un recinto impenetrable. Estas cualidades le permitieron a Dignidad ser un campo de tortura presos políticos bajo la dictadura militar de Pinochet.