CÉSAR F. TRUJILLO – El País, Santa Cruz de Tenerife – 10/01/1998

La policía científica analizaba ayer el líquido supuestamente letal que, según sus investigaciones, iban a ingerir los miembros de la secta desmantelada anteayer en Tenerife. Las fuentes policiales consultadas no precisaron la cantidad del presunto veneno ni sus características. Mientras tanto, las 32 personas que presuntamente iban a quitarse la vida en Las Cañadas del Teide ante la llegada del fin del mundo seguían ayer en libertad, aunque sujetas a comparecer ante el juzgado para declarar sobre el caso.

La policía sigue los movimientos de esta colectividad, pero el subdelegado del Gobierno en Tenerife, Heliodoro Rodríguez, considera que tienen libertad para marcharse a su país. No obstante, la mayoría permanecía ayer en tiendas de campaña en una finca de la isla, propiedad presuntamente de la secta.La psicóloga alemana que preparaba el suicidio colectivo, Heide Fittkau-Garthe, declarará hoy ante el juez. Los adeptos siguen con una alta dependencia de ella, por lo que es muy difícil extraerles información. Un ejemplo del hermetismo que mantienen se personaliza en los cinco niños que forman parte del grupo, y que se han negado incluso a dar el nombre de sus padres.

Las investigaciones policiales comenzaron a raíz de los datos aportados por familiares de algunas de las hipotéticas víctimas, facilitados para evitar el suicidio fijado por la psicóloga alemana para las 20.00 horas del jueves. Estos testimonios, que llegaron junto al aviso general realizado a finales de diciembre por las ramas británica y alemana de la Interpol, permitieron a la policía de Santa Cruz de Tenerife indagar y resolver el caso antes de que se consumase la tragedia.

De todas formas, el Cuerpo Nacional de Policía en Tenerife ha mantenido, desde el pasado verano, una labor de seguimiento del grupo sectario. Tras el aviso de la Interpol, la policía tinerfeña mantuvo un seguimiento de la doctora en psicología Heide Fittkau-Garthe, de 56 años, con residencia desde hace una década en Tenerife, donde tenía varias consultas. Según el experto en sectas Eloy Rodríguez Valdés, la psicóloga tiene un alto poder adquisitivo y su vida normal hizo que en principio no se levantara la sospecha sobre la actividad sectaria, hasta que se recibió la información de la Interpol y, de los familiares de las víctimas.

Otro especialista en sectas, Pepe Rodríguez -autor de varios libros sobre el problema- declaró ayer a Servimedia que no cree que los miembros de la colectividad tinerfeña fueran a suicidarse, puesto que no se tiene constancia de que se hayan entrenado para ello con el ritual que se produce en estos casos.

Sobre esta posibilidad, el subdelegado del Gobierno ha asegurado que tanto las fuerzas de seguridad como la autoridad judicial vieron un riesgo inminente de un suicidio colectivo.