ADOLFO MONTEJO| SOCIEDAD| 8.01.1996

RIO DE JANEIRO.- La Policía Internacional (Interpol) ha abierto una investigación en ocho países sobre las instituciones financieras pertenecientes a la Iglesia Universal Reino de Dios, secta evangélica brasileña, tras la solicitud realizada por la Policía federal brasileña.

La Interpol, que ya había recibido una petición de la Policía federal para que investigase las actividades de la secta en esos países, deberá también identificar y hacer un seguimiento de las instituciones financieras pertenecientes a la secta evangélica.

En este sentido, el oficial encargado de la investigación en Brasil envió solicitudes de colaboración a los representantes de Interpol en Sudáfrica, Colombia, Estados Unidos, Francia, Islas Caimán, Japón, Mozambique y Portugal.

La petición pretende establecer si la Iglesia Universal Reino de Dios utiliza sus entidades financieras para «lavar» dinero procedente de actividades ilegales como el narcotráfico y para la «fuga de divisas» hacia paraísos fiscales.

En su solicitud a la Interpol, la Policía federal de Brasil pide los nombres de los ciudadanos brasileños que representan a la secta evangélica en el exterior, así como la lista de todos los bienes adquiridos por la Iglesia Universal en esos países.

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IMPERIO ECONOMICO.- La Iglesia Universal, que se ha constituido en un imperio económico que recibe cerca de mil millones de dólares cada año (120.000 millones de pesetas), es objeto de un gigantesco escándalo en Brasil, debido a denuncias de los «obispos» disidentes, que aseguran que su líder, el «obispo» Edir Macedo, aprovecha esa secta para enriquecerse personalmente de forma ilícita.

La gigantesca secta evangélica, que cuenta con cerca de cuatro millones de fieles en todo el mundo y es propietaria de casi 30 emisoras de radio y una red de televisiones, está acusada de mantener vínculos con las organizaciones internacionales de narcotraficantes que operan en Colombia.

Ahora ante el acoso de varios sectores de la sociedad brasileña, de la Policía y cierta desbandada de fieles, la Iglesia Universal Reino de Dios ha llamado a sus fieles a manifestarse en cinco ciudades brasileñas: Curitiba, Manaos, Sao Paulo, Brasilia y Río de Janeiro.

En Sao Paulo cerca de 70.000 personas se concentraron el sábado. Sólo 5.000 en Brasilia. En Río, cerca de 50.000, con superioridad de mujeres y gran número de jóvenes y niños, se han reunido en favor de la paz religiosa y para atacar a la televisión brasileña Globo y pasear sus consignas en las camisetas, donde se podía leer «yo soy decimista 100%» o «yo doy y qué», haciendo referencia a la libre entrega de dinero a la Iglesia Universal Reino de Dios.

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CITAS BIBLICAS.- En Río de Janeiro varios pastores subidos en un camión de música arengaban a la multitud. Algunas citas emparentan la persecución que sufre la Iglesia Universal Reino de Dios con la prevista por los profetas. «¡La Iglesia Universal es invencible!». «Jesús volverá a vivir con nosotros», gritan los líderes.

Debido al sentimiento de persecución religiosa, la Iglesia Universal Reino de Dios ha amenazado con orientar el voto de sus fieles hacia los partidos políticos de izquierda y han declarado la guerra a las autoridades del país, incluyendo al presidente Fernando Henrique Cardoso. Un viraje de 180 grados de su ideario anterior.

En España, la sede está en Barcelona, pero hay templos en Vigo, Málaga, Tenerife y Valencia. La Iglesia está legalizada desde noviembre pasado, inscrita en el Registro de Entidades Religiosas, pero ya funcionaba un año antes por estar asociada a la Comunidad Cristiana del Espíritu Santo.

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APOYO

Una manifestación violenta

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Pese a las numerosas pruebas que vinculan a los líderes de la Iglesia Universal con irregularidades fiscales y tributarias, los pastores de la secta evangélica aseguran que las denuncias obedecen a intereses comerciales de la Globo, que teme perder audiencia ante la creciente red Récord.

Las arengas de los fieles evangélicos contra la prensa fueron tan violentas que, en la marcha organizada en Río de Janeiro, los periodistas trabajaron camuflados para no ser agredidos.

En el Valle de Anhangabaú, en el centro de Sao Paulo -la ciudad más populosa del país-, cerca de 70.000 fieles, menos agresivos que en Río de Janeiro, pidieron justicia ante lo que consideraron como persecución contra los evangélicos.