FRANCISCO MERCADO El País, Madrid – 13/07/1989

José María Vázquez Honrubia, titular del Juzgado de Instrucción número 21 de Madrid, remitió ayer la causa contra los dirigentes de la secta Iglesia de la Cienciología a la Audiencia Nacional, dado que aparecen, indiciariamente, delitos contra altos organismos de la nación, defraudaciones que producen perjuicio patrimonial en una generalidad de personas y fraudes de sustancias farmacéuticas en el territorio de más de una Audiencia. El auto cita 13 supuestos delitos de la secta y cifra en más de 250 millones de pesetas lo presuntamente defraudado a particulares y al Estado. Los denunciantes rondan el centenar.

El auto de Vázquez Honrubia por el que remite esta causa cita los siguientes 13 presuntos delitos cometidos por esta secta: estafa en masa, falsificación, fundación de establecimientos ilegales de enseñanza, intrusismo profesional, simulación del delito y acusación y denuncia falsa, lesiones, fiscales, contra la libertad y seguridad en el trabajo, coacciones y amenazas, contra la salud pública, descubrimiento y revelación de secretos, perturbación de las Cortes y asociación ilícita.El auto define a la Iglesia de la Cienciología, cuyo líder mundial es Heber Jentzsch, y asociaciones afines e instrumentales -Dianética, Narconon, Droganon, New Era, Centro de Mejoramiento Personal, Fundación Camino de la Felicidad, etcétera- como “una multinacional dedicada a la venta de bienes y servicios cursos y cursillos que promete la salud física y mental basada en teorías completamente acientíficas para obtener de los captados sumas crecientes de dinero que ascienden hasta los 17 millones de pesetas”.

La secta se niega “a la total restitución de lo percibido, cuando aquellos se dan cuenta del engaño”.

“Para la captación del ciudadano que se acerca a los centros cienciológicos se utilizan los denominados test de personalidad, único servicio gratuito que presta la organización”. Según el Colegio Oficial de Psicólogos estos tests “no reúnen los requisitos mínimos que deben reunir estas pruebas”, no están aplicados por profesionales y constituyen un fraude.

 

 

Cursos sin límite

 

 

“Una vez realizado el primer test, el alumno recibe una primer solución por un cursillo de un precio de unas 4.000 pesetas, pero tras él se convence al alumno de que ello no es más que el primer paso para subir por el camino de la felicidad”. El número de cursos, según el auto, es tan ilimitado como el saber de esta secta. El precio de estas dosis de felicidad llega a suponer para el alumno “un desembolso próximo a los 20 millones de pesetas, y ello sin llegar a los cursos más elevados”.

El auto denuncia la “ingesta masiva de sustancias químicas administradas por la organización”, sin que esta “purificación” del alumno-paciente se realice bajo control médico alguno. Dos denunciantes dicen que tras este tratamiento sufrieron coma diabético. Uno de ellos tuvo que ingresar en el hospital de Móstoles y el otro, hasta el pasado junio, mantenía un “cuadro depresivo y obsesivo en relación con el tratamiento a que fue sometido”. Por otro lado, una veintena de personas padece lesiones psíquicas tras su paso por Cienciología y se encuentran bajo tratamiento.

Pieza clave de la técnica cienciológica es el E-Meter, que la secta presenta como un aparato capaz de expulsar lo negativo de la mente, y que los ingenieros definen como un mero medidor de la resistencia eléctrica de la piel. Su valor real, según peritos, no pasa de 130.000 pesetas. Cienciología lo llegó a vender a varios pacientes en 1.200.000 pesetas. Mientras aplica este artilugio, el auditor interroga al alumno sobre sus “experiencias más íntimas y ocultas”, revelaciones que se plasman por escrito y se incluyen en los expedientes, que incluyen “pormenorizadas narraciones de índole sexual y delitos”.

Cienciología en dos ocasiones ha visto denegada su inscripción como asociación religiosa en el Ministerio de Justicia. Sanidad y Consumo considera que sus “prácticas y actividades afectan negativamente a la salud pública”. Al registrarse en Interior las distintas filiales de Cienciología se presentan como de fin “altruista y educativo” y “excluyen todo tipo de actividades políticas o comerciales en flagrante contradicción con las declaraciones de los implicados, de los perjudicados y la abundante información intervenida en la que las finanzas ocupan un lugar básico”.

El fraude fiscal entre 1985 y 1988 de los centros investigados asciende a casi 200 millones de pesetas. También se ha “detectado la salida del territorio nacional por transferencias a bancos de Luxemburgo y Suiza, así como a Dinamarca.

Los inspectores de Trabajo han levantado actas por infracciones laborales y defraudación a la Seguridad Social por un monto superior a los 77 millones de pesetas, y se cifra en 176 los trabajadores perjudicados. Un total de 95 personas han presentado denuncias contra la organización y han alegado perjuicios por encima de los 74 millones de pesetas.