BLANCA CIA El País,  Barcelona – 13/12/1988

La fiscalía de Barcelona ha solicitado penas que oscilan entre uno y cuatro años de prisión para ocho miembros de la secta Raschimura, cuyo líder, Pedro Vivancos, permanece huido de la Justicia española. Las acusaciones formuladas son varias: falsificación en documento, alzamiento de bienes, intrusismo, usurpación de estado civil y apropiación indebida. IA fiscalía indica la imposibilidad de perseguir penalmente el daño a la personalidad que supone la pertenencia a una secta, porque este perjuicio no está previsto en el Código Penal.

La investigación sobre la secta se inició en 1983 a raíz de una denuncia presentada por dos ex miembros, aunque las actividades de Raschimura se remontan a 1974. Pedro Vivancos se dio a conocer como el “mensajero divino” para captar seguidores.La implantación de Raschimura se realizó mediante la apertura de establecimientos y empresas de alimentos que, con el nombre de la secta, comercializaban productos de macrobiótica. Una de las fábricas de manipulación de los alimentos estaba en I’Hospitalet de Llobregat. Otra vía de captación de miembros pasaba por la organización de cursillos sobre filosofía oriental en los que Vivancos impartía sus dos especialidades: lo físico y lo divino. Cada asistente a estos cursos, que duraban una semana, debía pagar 100.000 pesetas.

El segundo paso de esta organización consistió en poner en marcha una clínica denominada Instituto Médico de Acupuntura, Yoga y Alimentación Naturista (IMAYAN) en San Cugat. A esta clínica eran conducidas personas aquejadas de dolencias que habían sido “tratadas” por miembros de la secta en las tiendas naturistas.

José Ángel Roncero, responsable de la clínica, procesado y rebelde en la causa, se hacía pasar por titulado en medicina y aplicaba “tratamientos” que en general consistían en la administración de sedantes y de una estricta dieta alimenticia de arroz integral y agua de arroz. Cada internado pagaba mil pesetas diarias, aunque hubo abonos de 450.000 pesetas.

Por el delito de intrusismo están procesadas, además de Roncero, otras siete personas: José María Carreras Draper, María Dolores Sayos Teruel, Pilar Cordovin, Isabel Cabrerizo Martínez, Carmen García García, María Rosa Pastor Ubach y Paloma Lago Jaráiz. Esta última es nieta de Pilar Franco y está en rebeldía. Para cada una de estas personas, el fiscal pide un año de prisión. En el sumario consta que ocho personas que fueron tratadas en la clínica, murieron. Sin embargo la fiscalía no ha podido probar la relación entre las “dietas purificadoras” de la clínica y la, causa de, muerte.

 

 

Presión coactiva

 

 

Los delitos de apropiación indebida y alzamiento de bienes se cometieron, según la fiscalía, al vender y apropiarse de maquinaria y de otros bienes de la fábrica de I’Hospitalet. Por esta acusación, están procesados dos miembros de la secta: José Lucena Costela y Fracisco Javier Serrano Farré, para los que el fiscal pide penas de un año de prisión.

En el escrito de calificación fiscal, se precisa que en todos los procesados concurre una atenuante de responsabilidad criminal por entender que se encontraban “bajo el síndrome de presión coactiva”. En el sumario consta un informe de dos forenses en el que se afirma que los acusados tenían limitado su capacidad de dominio de la voluntad y del conocimiento, debido a la influencia de la secta. La fiscalía considera que la secta Raschimura funcionaba al igual que otras organizaciones de este tipo de Estados Unidos, en el sentido de que los miembros son dirigidos mentalmente y explotados, ya que entregan su patrimonio a la secta y trabajan de forma gratuita.

En la investigación judicial se han averiguado puntos que, aunque no son constitutivos de delito, sí son un ejemplo de la total dependencia de los miembros de la secta hacia su líder, en este caso Pedro Vivancos. Así, consta que Vivancos envió a 10 jóvenes a Londres con la finalidad de que ampliaran estudios útiles para la organización y, además, con la condición de que regresaran con 15 millones de pesetas.