PILAR SALARRULLANA| El Mundo, SOCIEDAD| 10.07.1990

CON el nombre de «Niños de Dios» y otros como «Familia del amor», «Familia de Misioneros Cristianos», «Los hijos de Dios», «Lo Mágico del Cielo» o «Música Celeste» se conoce a esta secta destructiva. El fundador es Davir Berg un ex-pastor metodista que en 1969 dice que tiene revelaciones de Dios, toma el nombre de Moises-David y escribe las «Cartas de Mo a los niños de Dios». Llega a Europa en 1972 y a España en 1975. Actúan además en Hispanoamérica, India, Bangla Desh, Tailandia, Indonesia, Egipto y Japón. Su doctrina consiste en las «Cartas de Mo». Tiene dos versiones: una, para el exterior con mensajes dirigidos a cambiar el mundo por el amor. Otra versión interna completamente distinta: se trata de provocar a los discípulos el temor al castigo, la obediencia ciega al líder y al grupo y la oposición radical al mundo exterior. Predica la inminencia de una catástrofe mundial que calculan en 1993; la abominación del sistema actual; el triunfo del tercer mundo por un nuevo mesías que será el libio Gadafi; antisemitismo visceral y amor libre. El adoctrinamiento del adepto consta de tres fases. Primera: Control físico, que supone una presión del grupo, alimentación muy pobre, pocas horas de sueño y ejercicios constantes. Segunda: Control mental. Aprenderse de memoria las «Cartas de Mo», renunciar a toda relación externa al grupo y a la propia identidad. Tercera: Control sexual. Aprendizaje sexual de los adeptos y prostitución forzada que ejercen en pisos. Hacen su propaganda a través de los medios de comunicación o por la calle con una técnica que ellos llaman la «mirada del amor». El contacto es esta frase: «Yo te quiero, Dios te quiere, ¿tú me quieres?». Mo lo dirige todo y los demás se dividen en «hogares del amor» que son grupos pequeños y muy dispersos. Hay sospechas de que han asesinado a algunos de los que han querido salir de la orga nización. Su finalidad es la obtención de dinero a través de la prostitución y el chantaje. Se calculan que entre sus miembros, unos 100.000, 4.000 son niños. Estos proceden de las propias adeptas porque el aborto está prohibido y de niños presuntamente robados o vendidos entre los inmigrantes ilegales y en el tercer mundo. Les interesa prepararlos sexualmente desde muy pequeños para sus fines. Creo que son significativas estas frases dichas por Moises-David, en el manual de Mo: «Debeís conmover a los hombres influyentes y a los líderes del orden establecido. Quiero niñas que amen a los viejos. Ellos son los que tienen el dinero. No tengáis miedo de llevar faldas cortas y escotes profundos, nada de sujetador y bragas. Enseñad lo que teneís. Es el cebo para los hombres ricos».