Canarias 7, Antonio F. de la Gándara, 29.03.2011

Los peritos llamados por el juez para someter al presunto cabecilla de la secta del kárate a reconocimientos psiquiátricos y psicológicos concluyen que si bien Torres Baena no presenta ninguna enfermedad mental que lo haga irresponsable, sí tiene rasgos de narcisista y psicópata.

El presunto líder de la denominada secta del kárate, el grancanario Fernando Torres Baena, de 52 años, presenta unos rasgos de personalidad «compatibles con un narcisismo patológico». Su regulación de la autoestima es «patológica por desorbitada», lo que le hace sentirse «único y especial» en la esfera de su actividad profesional, y con un «rol de autoimportancia exagerada».

Los entrecomillados son extractos del informe elaborado a petición de la autoridad judicial por el director del Instituto de Medicina Legal de Las Palmas, Guillermo Oliver, y por la médico forense Eva Bajo, tras mantener una serie de entrevistas con Fernando Torres Baena, procesado como supuesto autor de 87 delitos de índole sexual (32 de ellos habrían prescrito) supuestamente consumados sobre alumnos de su escuela de kárate durante tres décadas. El informe pericial, al que ha tenido acceso CANARIAS7, subraya de forma concluyente que Torres Baena «no presenta patología mental» que afecte a su capacidad de distinguir el bien del mal.

El máximo responsable de una organización con característica sectarias a la que se imputan un total de 113 delitos sexuales, sigue Oliver, «reclama una admiración excesiva de las personas que le rodean», y su capacidad de empatía es «limitada y únicamente en la medida que pueda obtener un beneficio secundario y pueda satisfacer su «necesidad de admiración».

Por su parte, las psicólogas forenses Nieves González y Claudia Cabrera apuntan en su dictamen que Torres «se percibe como superior a otros en base a sus logros profesionales y académicos, mostrando una estructura de pensamiento inflexible, organizado y perfeccionismo, muy rígido en su escala de valores».

Las expertas agregan que el profesor de kárate «se manifiesta con un grandioso sentido de auto importancia, expresando abiertamente que todo su entorno estaba orientado y supeditado a sus propias metas».