El Universo (Brasil), 1.01.2014

Entre los 39 ministros investidos este jueves por la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, de cara a su segundo gobierno, varios desataron la polémica en filas opositoras e incluso dentro del gobernante Partido de los Trabajadores (PT).

Entre los nuevos secretarios de Estado cuestionados hay algunos representantes acusados de corrupción o procesados, un pastor evangélico y técnicos cuya orientación ideológica está más alineada con el opositor Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) que con la orientación de izquierda del principal partido de gobierno.

Joaquim Levy

El nuevo ministro de Hacienda es un elector del PSDB, aunque no está afiliado al partido. Conocido como “manos de tijera” por su postura pro-recortes, Levy goza de la aprobación del sector empresarial pero es blanco de críticas por parte de los sectores más izquierdistas del país. Su misión será recuperar la economía nacional mediante una política de ajuste fiscal similar a la propuesta por el opositor de Rousseff en las urnas, el candidato derrotado Aécio Neves.

Gilberto Kassab

El futuro ministro de Ciudades, ex alcalde de Sao Paulo, es un político conservador que abandonó su antiguo partido, el derechista Demócrata (DEM) para fundar en 2011 el Partido Social Democrático (PSD). Desde entonces abandonó la oposición para aliarse al PT y al día de hoy tiene la cuarta mayor bancada en la Cámara de Diputados. Además de su pasado “de derecha”, su nombre no cayó bien en filas izquierdistas por su presunta vinculación con una red que desvió millonarias sumas de la alcaldía de la metrópolis que tenía a cargo a través de fraudes en el cobro de impuestos.

Helder Barbalho

El integrante más joven del nuevo gabinete comandará el ministerio de Pesca. Se le critica no haber ocupado más que un único cargo ejecutivo importante: la alcaldía de Ananindeua, municipio de poco más de medio millón de habitantes ubicado en el norte del amazónico estado de Pará. Además, está bajo sospecha de haber cometido irregularidades en la asignación de recursos del Ministerio de Salud en la ciudad que gobernó.

Kátia Abreu

La nueva ministra de Agricultura irritó a diversos sectores de izquierda, en especial al Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST), que llegó a pedir a la presidenta que desistiese de su nominación. Actual presidenta de la Confederación Nacional de Agricultura y Pecuaria de Brasil (CNA), la senadora lideró la llamada “bancada ruralista” en la Cámara Baja, integrada por latifundistas que se oponen a la reforma agraria. En 2010, Greenpeace la galardonó con la “Motosierra de Oro”, un “premio” concedido por haber defendido reglas más blandas para la deforestación y la concesión de licencias ambientales para obras de infraestrucutra.

George Hilton

El pastor de la Iglesia Universal del Reino de Dios y periodista radial hizo estallar críticas salpicadas de ironía al ser designado como nuevo ministro de Deportes, cartera de importancia estratégica, dado que organizará los Juegos Olímpicos de Río 2016. Además de no mostrar antecedentes con el área que presidirá, Hilton es recordado por un polémico episodio ocurrido en 2007, cuando fue interceptado en el aeropuerto de Belo Horizonte portando 11 valijas y cajas con dinero en efectivo que se presume provenía de donaciones de los fieles. El incidente originó su inmediata expulsión del derechista Partido del Frente Liberal (PFL), su antigua agrupación política, hoy extinta.

Eduardo Braga

Derrotado en su disputa por el gobierno del estado de Amazonas, Eduardo Braga será el titular del Ministerio de Minas y Energía, vinculado estrechamente al ente estatal Petrobras, inmerso en un escándalo de corrupción. Actualmente es investigado por delitos electorales e improbidad administrativa. Según el diario “O Globo”, se lo acusa de haber enviado en aviones fletados a agentes de la policía militarizada para que actuaran como guardias personales de un candidato a alcalde aliado suyo.

Cid Gomes

El actual gobernador de Ceará, del minúsculo Partido Republicano del Orden Social (PROS), acaparó titulares de prensa durante su gestión por haber contratado artistas de renombre internacional para animar los actos de inauguración de obras públicas y catering de lujo con caviar y champaña importados para abastecer la cocina de su residencia oficial y su despacho, todo pagado con dinero público.