InfoBAE (Argentina), George Chaya, 28.03.2020

A medida que la pandemia del coronavirus se expande por todo el mundo, el liderazgo islamista está impulsando la teoría de que Allah está castigando a los infieles por desobedecer sus órdenes y diseminar la desgracia en los paises islamicos.

Para los yihadistas, el virus que estalló en Wuhan, China, es una clara manifestación de Dios contra todos aquellos que desafían su poder. En tal sentido, el Estado Islamico (ISIS por sus siglas en inglés) emitió directivas de Sharia para sus seguidores instándolos a que se mantengan fuera de Europa.

El último comunicado del Estado Islámico que circula en los grupos de chat y portales web del extremismo sunita, indica que las enfermedades no atacan por sí mismas sino por orden de Dios. Así, el coronavirus es un castigo enviado por Allah.

Cuando se fueron conociendo los primeros informes sobre el virus, los salafistas de Egipto y Marruecos lo definieron como un soldado de Dios. El poder de Allah ataca a China, al comunismo y al budismo por declarar la guerra al Islam y a los musulmanes y perseguir a nuestros hermanos uigures, declaró recientemente Abdul Razzak Al-Mahdi, un salafista sirio que definió al virus como enviado por Allah para aumentar el sufrimiento de los infieles hasta que dejen de enfrentar a los musulmanes y se sometan al Islam.

Mensajes como el de Abdul Razzak al-Mahdi se están dando a conocer en todo el mundo árabe-islámico, donde la influencia de los extremistas ha crecido. En Egipto la Hermandad Musulmana emitió un comunicado en el que menciona que el poder de Allah ataca a la China comunista porque Dios es justo con sus fieles. Sin embargo, los comentarios islamistas cambiaron después de que el brote se extendió a otros países, particularmente a la República Islámica de Irán.

El jefe del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI), general de División Hossein Salami, sugirió que el coronavirus podría ser un arma biológica desarrollada por EE.UU. contra China, Corea del Norte e Irán con ayuda de Israel.

Actualmente, Irán está padeciendo una de las peores plagas de coronavirus del mundo con cifras que informan miles de personas muertas por la enfermedad. Aunque los informes oficiales del régimen son sospechados de ser manipulados y se cree que desde el pasado viernes, al comienzo del Año Nuevo Persa, el número real podría ser muy superior a lo informado en los comunicados oficiales por el régimen khomeinista y ya se sabe que entre las víctimas se incluyen funcionarios del gobierno y clérigos de alta jerarquía.

Mientras tanto, los científicos de todo el mundo están buscando desarrollar una vacuna para poner fin a la crisis. Una posibilidad de encontrar una vacuna desarrollada en EE.UU. comenzó los ensayos clínicos la semana pasada. También un laboratorio israelí está trabajando en una fórmula similar pero en caso de que se tenga éxito se enfrentará a un nuevo dilema por parte de quienes insisten en que esos dos países son la raíz de los males del mundo.

Esta semana el diario argelino Al-Masdar, publicó una editorial que denuncia una teoría de conspiración bajo el título: “Una organización sionista está detrás del coronavirus y la entidad sionista (Israel) afirma estar cerca de encontrar la vacuna”.

Al mismo tiempo, en Teherán, El mullah Nasser Makarem Shirazi, emitió un decreto religioso que declara la prohibición de tomar medicamentos israelíes para el virus “a menos que no haya otra alternativa”. El periodista de Iran Press, Roshaan Saleh expresó su desacuerdo al decreto de Shirazi indicando que prefería arriesgarse a perder su vida por el virus a usar una vacuna israelí o cualquier medicamento de origen israelí.

En Irak, el líder político-militar chiíta Moktada Al-Sadr rechazó cualquier vacuna que tenga origen en laboratorios estadounidenses o israelíes y acusó al presidente Donald Trump de ser responsable de propagar el virus. No aceptaremos la ayuda de nadie que no sea Allah. Cualquier medicamento que provenga de los sionistas o los imperialistas estadounidenses la consideramos una infección, no la aceptamos, ambos son enemigos de Allah y constituyen un virus para la humanidad”, declaró Al-Sadr.

El historiador de la Hermandad Musulmana, Mohamed Gawady, fue mas allá en su descabellada opinión indicando que la ideología del grupo prevalecerá luego del virus. Egipto fue el primer país del mundo gobernado por un miembro de la Hermandad (Mohamed Morsi) a pesar de su martirio. Dios mediante, después que pase el virus, todos los presidentes del mundo serán de nuestra Hermandad Musulmana a medida que el mundo haya madurado, escribió Gadawy.

El brote global de COVID-19 dio a los yihadistas sunitas y chiitas una nueva oportunidad para arrojar teorías de antisemitismo y conspiración sobre sus enemigos.Aunque el virus ha afectado a los Estados Unidos e Israel, muchos islamistas, en especial la dirigencia política khomeinista iraní insisten en ver una conspiración detrás de todo. Sin embargo, lo concreto es que el sistema de salud de Irán, según informes internacionales de autoridades de la salud, ha sido desbordado. Si bien el régimen contabiliza esta semana unos 23.600 casos de coronavirus y unas 2.000 muertes, los informes de grupos contrarios al gobierno sugieren que el número de muertos es cinco veces mayor. El Consejo Nacional de Resistencia de Irán (NCRI por sus siglas en ingles), un grupo disidente de los mas importantes del país, informó el miércoles que lleva registros de más de 9.800 muertes por el virus.

Como toda respuesta, el régimen iraní enfrenta al brote acusando a Washignton y Tel Aviv de diseminar el virus y empoderó a la Guardia Revolucionaria Islámica, el grupo designado como terrorista por EE.UU. para liderar la respuesta al coronavirus en todo el país.

Muchos expertos sobre Irán sostienen que el régimen no podrá lidiar con el coronavirus sin colapsar, a menos que se enfrente a los ultra-devotos que insisten en que las mezquitas permanezcan abiertas y que la vida continúe como de costumbre porque están convencidos de que Allah resolverá sus problemas.