La radicalización yihadista, un nuevo reto para las escuelas francesas

By |2017-04-16T22:49:48+00:0013 agosto, 2016|Integrismo Islámico|

EFE (Francia), 13.08.2016

La creciente aparición en Francia de simpatizantes yihadistas jóvenes o menores de edad se presenta como una bomba de relojería contra la que el país, marcado por la oleada de atentados de los últimos meses, otorga a la escuela y a la familia un papel fundamental.

El asesinato de un cura francés en Normandía el 26 de julio por parte de dos jóvenes de 19 años y la detención este pasado lunes cerca de París de una adolescente de 16, que decía estar lista para cometer un ataque, han llevado al Estado a poner especialmente la educación en su punto de mira.

Un sondeo de la Universidad de Ciencias Políticas de la Sorbona refleja que un 20 % del total de los musulmanes franceses aprueban las ideologías salafistas, de los cuales más de la mitad son jóvenes.

“Se debe a que, en ciertos barrios, niños de origen musulmán tienen dificultades para adherirse a los valores del colegio” ya que “existe un conflicto entre los valores republicanos y los islámicos, como por ejemplo la igualdad entre hombres y mujeres”, explica a EFE el politólogo Sébastian Roché.

El director de la asociación de psicoanalistas “Entr’autres”, Patrick Amoyel, lo confirma: “Para ellos la única realidad está en la religión”.

La primera generación de inmigrantes que llegó a Francia quería integrarse sin perder sus raíces. Pero ahora, indica este experto a EFE, la tercera y la cuarta creen que las dos primeras traicionaron la transmisión de sus tradiciones y han decidido hacer su propio y “verdadero islam”.

Aquellos que se han radicalizado, en su opinión, quieren “restaurar una identidad que se ha sentido herida, adoptando una postura de supermusulmanes”.

La escuela en Francia, según defiende Amoyel, ha descuidado su función integradora.

No ayuda que muchas “familias pensaban en un principio que una radicalización puntual sería una buena manera de evitar el mundo de la delincuencia. Pero no pensaron que esta radicalización cultural acabaría siendo política”.

Consciente de la amenaza, la voluntad del Estado de combatir el islam radical se ha visto reflejada en la baraja de propuestas formuladas este mes sobre el colegio, que se pondrán en marcha en septiembre con el inicio de los cursos.

Sus medidas incluyen implantar psicólogos especializados en radicalización de menores e informar a los directores de los centros de las situaciones “más sensibles”, para examinar las condiciones de escolarización y el seguimiento de esos jóvenes.

Entre las propuestas paralelas se incluye la del vicepresidente del partido conservador Los Republicanos en Île-de-France, Geoffroy Didier, candidato a las primarias de esa formación, que sugiere imponer en los institutos un “test de radicalización”.

“¿Se niega a participar en actividades deportivas porque son mixtas? o ¿Consulta o ha consultado alguna vez vídeos o webs sobre la yihad?”, son algunas de las preguntas que cree que podrían detectar señales de interés por el yihadismo.

Si el test diera positivo o si el alumno se negara a hacerlo, este último propone contactar con los padres del adolescente para que pase a estar controlado por un psicólogo.

La formación del personal educativo, según el psicoanalista Amoyel, es prioritaria: se deben “formar profesores con la capacidad de responder a las preguntas que tengan sobre ese tema y que despierten en los jóvenes un espíritu crítico, para que vean la religión como algo filosófico y no como una realidad absoluta”.

En un país donde la inmigración está tan implantada, otros como Roché abogan por soluciones de cohabitación pacíficas y duraderas desde el seno familiar y educativo, que vayan al encuentro “de los valores que tenemos en común”.