Clarín (Argentina), Armando Vidal, 30.08.2008

Un diputado inhallable, el tucumano kirchnerista Alberto Herrera, que ofició de padrino y promotor. Autoridades de la Cámara en estado de shock por la sorpresa. Y un seminario descubierto en su origen e intenciones fueron los rasgos centrales de un viernes muy especial en la Cámara de Diputados.

Todo ello generado por la nota publicada ayer en Clarín que daba cuenta de lo que estaba transcurriendo en el auditorio del edificio anexo. “Gracias a un diputado kirchnerista, le prestaron el Congreso a la secta Moon” fue el título de la noticia.

Conmoción afuera, implosión adentro, tras ello la Cámara tenía que afrontar ayer la última de las dos jornadas concedidas a la Federación por la Paz Universal, cuyo presidente con su nombre dice casi todo: Doctor Hyun Jim Moon. Uno de los trece hijos del reverendo Sun Myung Moon, 88 años, hombre de grandes metas universales hacia el futuro y oscuros antecedentes en el pasado como se lo vinculó al tráfico de armas en línea con su concepción anticomunista.

El multimillonario norcoreano Moon, preso de los comunistas en la guerra de su tierra al comienzo de la Guerra Fria, un cuarto de siglo después también estuvo preso en los Estados Unidos, su país de adopción. Pero igual que el tristemente célebre gangster Al Capone la causa fue por evasión de impuestos.

La secta Moon, nacida en los cincuenta en base a su pretensión de unificar al cristianismo, estremece con solo invocarla en el reino de los políticos argentinos, cuya sede mayor es precisamente la Cámara de Diputados.

La petición del tucumano kirchnerista Herrera, que dio origen a todo, tenía por fecha el 15 de mayo y se hacía eco de lo que la llamada Federación le solicitaba a él, seguramente en consideración a que el tucumano –hombre de muchos años y silencios ya que nunca habló en el recinto- había sido nombrado por ella “Embajador por la paz”.

Precisamente ayer, la jornada iba a culminar con el nombramiento de otras personas con el mismo diploma, entre ellas un prefecto, cuyo nombre no trascendió.

Pero la Cámara reaccionó molesta por el presente griego del que se enteró por el artículo de Clarín y lo prohibió. No fue sin tensiones ante las resistencias planteadas en las que tuvo su propio papel el secretario general de la Federación, Miguel Werner.

En el auditorio hubo, con todo, exposiciones que trascendieron las presunciones como las del profesor Fernando Petroni, la del español Jesús González y las acotaciones del maestro de ceremonia Ismael Rossi.

Súbitamente y sin que nadie del centenar de presentes –entre ellos Juan Carlos Blumberg, otro “embajador”– preguntara nada, se invitó a todos a trasladarse hasta la propia sede de Rincón 342 a culminar la reunión. Mutis por el foro, tras el aporte final de Rossi a modo de despedida. “Partir es morir un poco pero quedarse es morir clavado”.

Ahora, para que la Cámara de Diputados no vuelva a clavarse, no alcanzará con peticiones de diputados fantasmas. En caso de dudas, al menos, Google, señores.