EFE (España), Carlos de Barón, 11.11.2020

Shincheonji, en coreano “Nuevo Cielo y Tierra”, es el nombre de una secta cristiana de origen surcoreano que cuenta con más de 240.000 fieles y cuya relación con el coronavirus ha potenciado su fama, pero no de una manera positiva. Tanto es así, que en febrero, cuando la pandemia se estaba acercando a Europa, su líder Lee Man-hee fue detenido acusado obstruir supuestamente los esfuerzos para contener la propagación del coronavirus, ya que 4.000 feligreses fueron contagiados en lo que significó el mayor brote de Covid-19 en Corea del Sur hasta el momento.

Este escándalo propició que se pusiese el punto mira en esta organización religiosa, ya que sus medidas para frenar el coronavirus brillan por su ausencia. De esta manera, 21 personas fueron detenidas en Singapur el pasado lunes 9 de noviembre por pertenencia a “sociedad ilegal”, informó el Ministerio del Interior singapurense, que no especificó la nacionalidad de los detenidos, pero sus edades, que oscilan entre los 22 y los 52 años.

Los miembros de la Iglesia Sincheonji de Jesús el Templo del Tabernáculo del Testimonio (SCJ, por sus siglas en inglés) fueron arrestados por “emplear métodos engañosos de captación”. El secretismo que rodea a la organización es muy llamativo y las autoridades buscan desmantelar la secta, que ha reportado ya 27.000 fieles contagiados y 487 fallecidos por coronavirus.

Lee Man-hee, su líder fundador y el nuevo Mesías

Como suele ser habitual en las sectas de origen religioso, su líder es visto como un elegido que ha venido a la Tierra a salvarles de todos los males. Lee Man-hee, el pastor de 88 años de la congregación Shincheonji, se ha definido como el nuevo mesías, que ha regresado para conectar a los feligreses con el paraíso.

“Según los testimonios de ex miembros, Lee ha afirmado ser la segunda venida de Cristo, quien traería a 144,000 personas al cielo con él en el Día del Juicio”, afirmó el ministro del interior surcoreano Shanmugam.

La organización religiosa fue fundada por Lee en 1984 y actualmente cuenta con más de 240.000 fieles en todo el mundo, aunque la mayoría se encuentran en Corea del Sur y los países vecinos. Además, cuenta con más de 1.000 iglesias por todo el país, según informa ChannelNewsAsia.

El ministro del interior surcoreano declaró que se realizó una exhaustiva investigación y afirmó que la secta SCJ tiene como uno de sus discursos justificar la mentira y el engaño siempre y cuando sea útil para los propósitos De Dios. Además añadió: “Se le ha acusado de infiltrarse y perturbar las iglesias coreanas tradicionales mediante el engaño y el secretismo para engañar a las personas para que se involucren en la organización”.

Su relación con el resto de religiones es inexistente, ya que consideran que la suya es la única válida. Según el ministro del interior Shanmugam, Lee “también ha afirmado ser la única persona que puede interpretar la Biblia, y SCJ supuestamente considera que todas las demás iglesias y pastores pertenecen a Satanás”.

Por último, entre varios delitos, Lee Man-hee está acusado de malversar unos 5.600 millones de wones (unos 4,9 millones de euros) en fondos del grupo y de organizar eventos religiosos sin autorización entre 2015 y 2019, además de utilizar “organizaciones tapaderas” para continuar con sus actividades.