VICE NEWS (España), María Altimira, 6.04.2016

La Cienciología, también conocida como Dianética, es, probablemente, uno de los sistemas de creencias más polémico, litigado y rodeado de claroscuros de nuestros días.

Brilla con sus adeptos más ilustres como las superestrellas de Hollywood John Travolta y Tom Cruise y pierde lustro con documentales como “Going Clear: Scientology and the Prison of Belief” en la que importantes exmiembros de esta comunidad narran la manipulación, los abusos físicos y psíquicos a los que fueron sometidos.

Así, para sus defensores esta doctrina creada en 1952 por el escritor estadounidense de ciencia ficción, L. Ron Hubbard, es una religión. En el otro lado del espectro, sus detractores la definen como una secta que funciona al servicio de un negocio redondo.

Para mayor confusión, la iglesia de la Cienciología también es considerada como una secta en países como Francia — de acuerdo con diversos informes parlamentarios —, pero en Suiza tiene consideración de mercantil, en Noruega de ONG y en Reino Unido, Italia y España se la reconoce como una religión.

Lo cierto es que no existe acuerdo entorno a la condición de esta fe que, según las cifras facilitadas a VICE News por su presidente en España, Iván Arjona, cuenta con unos 11.000 adeptos en este país y con un total cercano a los 10 millones en el mundo.

De acuerdo con expertos, en el campo de la psicología y del activismo de organizaciones que combaten el sectarismo como RedUne, se trata de una “estafa”, una suerte de “pseudoreligión” que “atrapa a sus fieles psicológica y financieramente” en una rueda de “control, coerción y manipulación”.

Arjona, sin embargo, lo define como una “tecnología espiritual que te ayuda a subir la escalera de la conciencia sobre tus problemas y traumas para mejorar en diversos aspectos de tu vida, poderte desarrollar libremente y ser mas feliz”. Eso se consigue, explica, con cursos y las llamadas auditaciones en las que el llamado ministro de culto ofrece asesoría espiritual.

La Cienciología está inscrita en el registro de entidades religiosas de España, algo que le permite eludir la rendición de cuentas y gozar de la exención de pagar impuestos por sus movimientos financieros. Una realidad impuesta por la sentencia que en 2008 dictó la Audiencia Nacional en contra de la decisión del Ministerio de Justicia de rechazar su inclusión en el citado registro.

“Fue una gran victoria para ellos, les dio una falsa patina de credibilidad y legitimidad”, asegura a VICE News Miguel Perlado, psicoterapeuta y experto en sectas.

Pero la ley no parece haber convencido a todas las administraciones españolas. Esta semana, la prensa se hizo eco de la inclusión de una visita guiada a la Iglesia de la Cienciología en el marco de un programa de diversidad religiosa impulsado por el Ayuntamiento de Barcelona.

“Fue una equivocación porque la responsable no había dado su visto bueno. Aunque sabemos que es una religión reconocida, no vamos a propiciar su divulgación”, expresaron fuentes del consistorio.

“Estos errores se dan porque aquí no se ha hecho prevención, ni se ha estudiado ni abordado policial, judicial y legislativamente el fenómeno como sucede en países como Francia”, asegura Juantxo Domínguez, presidente de la RedUne, una organización sin ánimo de lucro que lucha por la dignidad de las víctimas de organizaciones de tamiz sectario entre las que cuentan la de la Cienciología.

Así lo suscribe también Perlado, quien define con tres características este tipo de organizaciones: “cuentan con un gurú carismático, manipulan psicológicamente [a sus devotos] y generan un estado de dependencia existencial”.

Perlado asegura que, en su consulta, ha atendido a muchos excienciólogos. “Hay un férreo control de la información y de tu tiempo, de tus emociones y de las personas que frecuentas. A veces, cuando no pueden pagar, lo hacen con horas de trabajo y lo que ganan lo vuelven a reinvertir en los cursos de cienciología, hasta que los despluman”, explica.

Luego, cuando logran salir, continúa, “están aterrorizados, temen las represalias, el rechazo, que hagan públicas sus confesiones”.

“No obligamos a nadie a apuntarse a los cursos, todo el mundo es libre de hacer lo que quiera. Quizás ha habido errores aislados porque somos humanos, pero para eso está el departamento de corrección, allí analizamos todo lo que no funciona y lo enmendamos educativamente”, relata Arjona.

Preguntado por la retahíla de procesos judiciales que acumula esta institución en poco más de 60 años de historia, el presidente de la Cienciología en España asegura que “hemos salido exculpados del 99 por ciento de los casos”.

No fue así en la sentencia de los tribunales franceses que, en 2012, condenaron a La Asociación Espiritual de la Iglesia de la Cienciología, el Celebrity Centre y su librería SEL a 600.000 euros de multa por “estafa”. En otros procesos abiertos en Bélgica y España, sin embargo, los acusados fueron absueltos en tu totalidad.

“Nos quieren destruir sistemáticamente. En Francia y Bélgica ha habido una verdadera caza de brujas. Todavía, hoy, hay gente que juzga a las personas por sus creencias”, dice Arjona.

Los testimonios del documental “Going Clear: Scientology and the Prison of Belief”, argumenta en este sentido, son anticienciólogos con poca credibilidad y así lo sostiene en una web que él mismo publicó.

Tenemos detractores, sigue, porque “una religión que se sustenta por si misma, sin ayudas públicas, y que libera a las personas y las hace pensar da miedo, es peligrosa. También lo es para la industria psiquiátrica porque nosotros pensamos que hay otras maneras de curar que no pasan por la medicación”.

“El problema es que las víctimas que salen se acojonan, aquí vienen muchos familiares, nos cuentan como sus allegados crearon una dependencia brutal respecto de alcanzar los objetivos que les marcaban [para supuestamente llegar a la liberación y poder desarrollarse y alcanzar mejores niveles de bienestar espiritual]”, explica Domínguez.

El presidente de RedUne sostiene que con su sus procederes manipuladores y coercitivos consiguen que sus adeptos inviertan un montón de dinero.

A su fundador, Ron Hubbard, se le atribuyen estas palabras: “Si quieres hacer poco dinero, escribe un libro. Si quieres hacer millones, funda una religión”.

Más allá de la veracidad o falsedad de la cita, lo cierto es que los cursos de Cienciología salen muy caros. Hace dos años, una periodista de VICE pasó por su sede en Madrid interesándose por sus métodos y tras someterse a varios test psicológicos y visionar diversos vídeos introductorios, le receptaron una terapia de auditación de 12 horas y media por 1.500 euros.

Unas tarifas que ayudan a entender la expansión de este culto en España que, desde finales de 2015, cuenta con su propia fundación para la “promoción, divulgación y defensa de los derechos humanos que recoge la Constitución española” y está buscando una nueva ubicación en las afueras de Barcelona para realizar sus retiros espirituales.