The Mail on Sunday, 8.09.1996 [Traducción de Miguel Perlado]

El hotelero Antonio Cugini y su mujer, ambos católicos practicantes, afirmaron que la boda de su hija fue literalmente secuestrada por la Iglesia de Cristo Reino Unido y que fue utilizada para un auténtico espectáculo callejero al estilo evangélico estadounidense.

Su hija de 24 años, Sara, y su novio de 27 años, Nick Isaacs, de Cheam, Surrey, se conocieron hace tres años, tras abandonar sus respectivas profesiones para dedicarse por entero al movimiento.

“Nos dijeron que Sara iba a casarse, pero en ningún momento tomamos parte en los preparativos, como es lo habitual cuando un hijo va a casarse”, afirmó el Sr. Cugini. “Siempre que le preguntábamos a Sara sobre los preparativos nos respondía: la iglesia ya se ocupa”.

Los asientos de la iglesia alquilada en Ealing, en West London, estaban a rebosar de seguidores que lanzaban gritos de aprobación y exclamaban “adelante, ánimo”.

Michael Isaacs, el padre del novio y director de una empresa, declaró: “Yo tuve la oportunidad de hablar con el auténtico vicario de la iglesia después del acto, y estaba horrorizado”. El Sr. Isaacs añadió: “Yo aprecio a Sara desde el inicio; es una chica agradable, simpática y dulce. Pero hubiera preferido una boda judía”.  Nick conoció a los padres de su novia justo la noche antes de la ceremonia. “Estaban tan pasmados como nosotros ante todo el montaje”, afirmó el Sr. Isaacs.

A pesar de afirmar que trabajan para los pobres y los sin techo, las últimas cuentas de la iglesia mostraron unos ingresos totales de 1.748.373 libras esterlinas (en su mayoría obtenidas por las donaciones de sus 4.000 miembros) que se gastaron en salarios de personal, gastos, viajes y administración la cantidad de 1.530.863 libras esterlinas.

El movimiento llegó a Gran Bretaña procedente de Boston, en los EUA, en 1982. Los adeptos, a menudo captados en las calles, se ven empujados a trasladarse a los pisos de la iglesia, donde se enfrentan a un estricto régimen de rezos y de reuniones desde por la mañana hasta por la noche.

El ex-adepto Ayman Akshar afirmó: “En los siete años en que estuve en la iglesia no llegué a conocer a ningún padre o madre que estuviera contento con el hecho de que su hijo o hija se casara de esa forma”. “Los votos exigen que la mujer prometa obediencia a su marido, a quien llama su señor y dueño”.

Los recién casados están en la actualidad trabajando para la iglesia en Dublín.