El Universal (México), 23.02.2009

A la opinión pública:

Con relación a informaciones difundidas la semana pasada en algunos medios, la Iglesia Cristiana Restaurada, A.R., desea comunicar lo siguiente:

PRIMERO. La Iglesia Cristiana Restaurada, A.R., es una iglesia cristiana legalmente constituida como Asociación Religiosa. Tiene el registro SGAR/2434/2000, otorgado por la Secretaría de Gobernación el 16 de mayo de 2000, con domicilio único en Eje 3 Número 96,  Colonia San Pablo de las Salinas, Tultitlán, Estado de México. Sabemos que un registro no  valida o invalida a una agrupación. Sólo lo mencionamos por precisión.

SEGUNDO. La Iglesia Cristiana Restaurada, A.R., no ha sido nunca objeto de problemas  legales. Somos una congregación pequeña y pacífica. Ninguno de nuestros ministros tiene antecedentes penales ni está sujeto a proceso penal. Todos cuentan con capacitación profesional para el ministerio y están debidamente registrados ante la Secretaría de Gobernación como lo indica el reglamento vigente.

TERCERO. Sostenemos el Credo Niceno. Nuestra doxología y liturgia es distinta a la pentecostal, como incorrectamente la clasifican los teólogos católicos de SEGOB. En caso de interés, nuestros estatutos registrados contienen un desglose de nuestras creencias.

CUARTO. En lo político la ICR mantiene una posición apartidista. En lo social se identifica con corrientes progresistas como las del Dr. Martin Luther King (quien era pastor protestante) y ve con simpatía todo aquello que fortalezca la vida cívica del país y las libertades constitucionales. Como en cualquier grupo heterogéneo, en la iglesia hay variedad de opiniones en muchos temas. Ninguna opinión personal representa la del colectivo.

QUINTO. La Iglesia Cristiana Restaurada no posee ni administra orfelinatos ni instituciones de esa índole ni dentro ni fuera del país. Son absolutamente falsos y calumniosos supuestos hechos ilegales que se nos ha pretendido imputar. Los rechazamos categóricamente.

SEXTO. Mantenemos una política de puertas abiertas en nuestros cultos públicos, en consonancia con el Evangelio. Hay una comunidad de base y una población visitante. Dado que ninguna iglesia o ministro religioso tiene facultad de regular las acciones de las personas que asisten a sus cultos, la Iglesia Cristiana Restaurada, AR, no puede ser responsable por supuestos atribuidos a terceros. Un cura o su diócesis no son responsables, legal ni moralmente por lo que hacen o dejan de hacer sus feligreses en su tiempo personal después de asistir a Misa. La ICR tampoco lo puede ser.

SÉPTIMO. El Sr. Jorge Erdely no es pastor, ni ministro de culto, ni ocupa cargo alguno en la Iglesia Cristiana Restaurada, A.R., como erróneamente se ha especulado. Si es un delincuente como se rumora, la autoridad competente tiene el deber de meterlo a la cárcel.  Rechazamos que se nos quiera descalificar imputándonos supuestos y rumores sobre terceros.

OCTAVO. Sobre Los Perfectos. En ningún momento nos hemos autodenominado con dicho nombre. Es un adjetivo peyorativo que no refleja ni el credo ni la vivencia de esta iglesia. También se nos ha llamado secta maléfica y otros nombres. En fin, iglesia para algunos, secta para otros o minoría. Cada quien su opinión. Somos lo que somos y sabemos como nos llamamos.

NOVENO. Aprovechamos el espacio para solicitar atentamente a ciertos funcionarios panistas de la Secretaría de Gobernación opuestos al pluralismo, que cesen de especular falsedades y filtrar información amañada irresponsablemente a los medios sobre esta Iglesia. Ya hay un diputado del mismo partido que se escuda en su fuero y cargo para descalificarnos de manera infame. Están violando flagrantemente la constitución. Aunque no existe prueba alguna contra esta Iglesia que amerite eso, si desean cancelar el registro de culto, háganlo, adelante. Eso no cancelará nuestro derecho universal a creer y practicar nuestra fe de acuerdo a nuestra conciencia. La existencia de una iglesia no depende de un papel. Tampoco permitiremos que ese documento, obtenido en buena fe por las 250 familias que representamos, se utilice como mecanismo de presión o chantaje contra los ministros para presionarnos a coartar libertades de los feligreses. Dicho hostigamiento concuerda con el inicio de protestas en el DF en las que ciudadanos de diferentes organizaciones de la sociedad civil y de creencias varias, asistieron a ejercer ese derecho constitucional y expresar inconformidades, incluida una cantidad no cuantificada de esta Iglesia. En un estado democrático es penoso que se cuestione el derecho de particulares que optan por participar en cualesquiera protestas que elijan, sólo por pertenecer a una creencia no católica.

Ese trato es discriminatorio. Sus reclamos son tan válidos o no como los de cualquier otra persona. Su derecho a expresarlos pacíficamente está consagrado en la constitución mexicana y es un derecho inherente al ser mexicanos, no una prebenda de determinada
filiación confesional o de la ausencia de ella.

Gracias por su atención.

Iglesia Cristiana Restaurada, A.R.  Sixto García Castañeda. Representante legal