ANA FERNÁNDEZ, – Ginebra . El País,  15/10/1994

Nueve días se ha tardado en identificar el cadáver del único español hallado entre las 53 víctimas de la secta Orden del Templo del Sol. La mujer y un hermano del canario Leopoldo Cabrera, que murió a causa de un tiro en la cabeza como la mayoría de las 23 víctimas de Cheiry, en Friburgo, llegaron ayer a Suiza procedentes de España para proceder a su identificación en el Instituto Anatómico Forense de Lausana.

Todavía no se sabe cuándo será repatriado el cadáver de Cabrera a Tenerife, aunque no se espera que sea antes de la próxima semana según un médico del Instituto. Asimismo, los familiares del fallecido, tras verificar el cadáver, debían presentar una denuncia ante la policía contra persona desconocida por asesinato.Cabrera, de 39 años, regentaba una peluquería en Tenerife y tenía dos hijos. Según la agencia Efe, el peluquero había acudido a la granja días antes de que se celebrase el ritual, el pasado 5 de octubre, tras el que fueron hallados 23 cadáveres, muchos de ellos con impactos de bala y signos de haber recibido inyecciones de droga. Al conocer el suceso, su mujer, Luz Marina Rodríguez, relató a la policía que su marido había viajado a Suiza a una reunión esotérica con un amigo extranjero, que fue uno de los primeros cadáveres identificados por la policía suiza.

Cabrera pudo haber sido captado hace ocho años cuando el líder de la secta, Luc Jouret, dio un ciclo de conferencias sobre su filosofía. De acuerdo con la información manejada por Efe podría haber logrado unos 2.500 seguidores en toda Canarias.

De momento, la policía suiza no quiere hablar por “respeto a las víctimas” y simplemente ha reconocido que en Cheiry había un español, un belga, cuatro canadienses, ocho franceses y nueve suizos. En total, 12 mujeres, 10 hombres y un niño.

La confirmación de la muerte de Jouret ha dejado a los investigadores sin una de las principales pistas para esclarecer este turbio suceso, ya que los tres hombres fuertes de la secta neotemplaria, Joseph di Mambro, Luc Jouret y Camille Pilet, están muertos. La única certeza de los investigadores, que necesitarán aún semanas para esclarecer los hechos, es que la secta se asentaba sobre un imperio financiero e inmobiliario impresionante en Francia, Canadá, Suiza y Australia, principalmente. A pesar de la muerte de los jefes de la secta, es difícil creer en el suicidio colectivo, al menos de todos los miembros.