ANA FERNÁNDEZ, El País, Ginebra – 14/10/1994

El cuerpo carbonizado de uno de los hombres más buscados del planeta, el médico homeópata belga Luc Jouret, sobre cuyos hombros recae la responsabilidad de la muerte de 52 miembros de la secta la Orden del Templo del Sol, de la que era “líder espiritual”, se encuentra en el Instituto Anatómico Forense de Lausana, entre las 25 víctimas del pueblo de Salvan. El lacónico comunicado de uno de los jueces que lleva el caso, Jean-Pascal Jaquemet, ha puesto f in a una de las pistas que seguía la policía suiza, que había lanzado una orden internacional para su búsqueda y captura.La confirmación de la muerte de Jouret ha dejado a la secta decapitada. La tesis barajada de que la posible rivalidad con el otro jefe, Joseph di Mambro, alias El Dictador, también muerto, habría llevado al médico belga a un ajuste de cuentas para hacerse con el poder de lo que parece ser un impresionante imperio financiero. El número tres de la secta, el tesorero Camille Pilet, también ha fallecido.

La confirmación de. estas muertes no hace sino echar más leña al fuego de las especulaciones de lo que parece ser un crimen muy bien organizado, con tintes mafiosos. El juez friburgués André Piller ha confirmado que las 23 víctimas de Cheiry fueron asesinadas con un arma posteriormente encontrada en una de las viviendas incendiadas de Salvan.

La pista financiera es, por el momento, la más sólida. Aunque gran parte de los ingresos que nutrían las arcas de la secta procedían del impuesto revolucionario que tenían que pagar sus miembros, el tren de vida que llevaban los dirigentes hace pensar en otras fuentes. Además de las decenas de lujosas viviendas que han sido localizadas en Suiza, Francia, Canadá o Australia, ayer, el semanario suizo Elle Hebdo, se hacía eco de las dos transferencias hechas de más de 93 millones de dólares (12.000 millones de pesetas) cada una desde dos bancos ginebrinos a las cuentas de Di Mambro en Australia, en septiembre de 1993.

El pasado mes de marzo, Francia y Australia solicitaron a la policía canadiense investigar las actividades de blanqueo de dinero llevadas a cabo por algunos miembros de la secta. La prensa belga también ahonda en la tesis de los lazos mafiosos. Tanto Di Mambro como otro de los fallecidos, Albert Giacobino, pueden tener conexiones con una familia mafiosa siciliana implantada en Canadá, Australia y Estados Unidos, dedicada al tráfico de armas y drogas.Patrick Vuarnet, hijo de un famoso esquiador francés, declaró ayer a la policía haber echado en el buzón, el pasado día 5, las cartas que le había trasmitido Jouret el día anterior.