La Jornada de Oriente (México), Fermín Alejandro García, 6.11.2015

Como parte de la ingobernabilidad que se vive en Puebla, el gobierno del estado ha dejado pasar por alto el fenómeno religioso que se está viviendo en Tehuacán con el afianzamiento de la secta Kehilá Mesiánica Gozo y Paz, la cual capta a docenas de seguidores de la región –muchos de ellos se quedan a vivir en esa ciudad–, de diferentes partes de país y del extranjero, para promover una doctrina que segrega a los niños de la educación escolar y a las mujeres de las actividades laborales o sociales.

Uno de los mandatos de esa secta es que quien pertenece a ella únicamente puede convivir con familiares que sean parte de la misma organización religiosa, por tanto debe dejar de ver a quienes no sean de dicha agrupación. Tal situación ya ha provocado muchas rupturas.

Dicha secta utiliza símbolos, el lenguaje y texto de la iglesia judía, ya que su texto sagrado es la Torah o Ley de Moisés, pero con una libre interpretación que se ajusta a las creencias personales del fundador y “mesías” Javier Palacios Celorio, quien se ostenta como el Roeh, es decir “el vidente”.

La agrupación tiene su sede en la calle Chihuahua número 1921, de la colonia México, de Tehuacán. Surgió hace seis años por el impulso personal de Javier Palacios Celorio, quien es el fundador. Este hombre es médico de profesión y primero se interesó en ser parte de alguna iglesia cristiana de la región, pero luego creó su agrupación llamada Gozo y Paz.

A lo largo de la mayor parte de su vida fue una organización religiosa marginal, que tenía pocos seguidores. Sin embargo, desde hace poco más de un año ha tomado un impulso sorprendente. Un mes y medio atrás se hizo una reunión de seguidores y llegaron miembros de España, Colombia, Estados Unidos y de diferentes estados del país.

Muchos de esos seguidores han decidido quedarse a radicar en Tehuacán para poder vivir de acuerdo a las ideas religiosas del Roeh.

Los hombres que son parte de la Kehilá Mesiánica Gozo y Paz están obligados a practicarse la circuncisión, dejarse crecer la barba y utilizar una vestimenta con listones de colores que se cuelgan de la cintura, además de seguir un periodo de oración que les prohíbe hacer cualquier actividad, que no sea la religiosa, entre las 18 horas de cada viernes y hasta las 18 horas del sábado.

Lo grave de este asunto no es que haya gente que crea en las ideas de esa secta, ya que la Constitución otorga el derecho de la libertad de culto, sino el problema es cómo se están transgrediendo algunos derechos constitucionales a los miembros de dicha agrupación.

Por ejemplo se plantea que la enseñanza en las escuelas públicas no es sana para los niños, quienes se contaminan de malas ideas, y por ende se pide a los seguidores que saquen a sus hijos de los colegios, para que su educación sea impartida dentro de la organización religiosa.

Entre la gente que vive en torno a la Kehilá Mesiánica Gozo y Paz se ha sabido que ya han sacado a mucho niños de la escuela.

Se supone que una obligación de las autoridades es buscar que no se niegue el derecho a la educación básica a todos los niños, y mucho menos por el seguimiento de ideas religiosas o de otra índole.

De acuerdo a las palabras del Roeh Javier Palacios Celorio, que se pueden encontrar en videos de You Tube, la liberación femenina “es satánica”.

En ese sentido la mujer no debe salir del hogar, ya que solamente le corresponde a los varones llevar el sustento.

Tal situación plantea que la mujer no tiene derecho a estudiar, a divertirse, a salir de compras, entre otras cosas.

Su explicación de la homosexualidad es que es un trastorno causado por demonios, además de identificar que un padre severo es el causante de que un hijo se vuelva gay, junto con los besos de los progenitores a sus vástagos.

Un tema que es insistente es que “los tiempos se están acortando”, como dando a entender que en una fecha próxima se va a acabar el mundo; por tanto es urgente que todos sus fieles adquieran conocimientos y un estilo de vida que impone esa organización.

Las autoridades deben respetar el derecho que tienen los ciudadanos de creer en lo que quieran o les convenga.

Sin embargo, lo que no se puede tolerar es la existencia de conductas radicales que coarten la libertad o impidan el ejercicio de algunos derechos, como es que los niños vayan a la escuela o las mujeres puedan estudiar, trabajar o divertirse.

El gobierno de Rafael Moreno Valle estaría obligado a evitar conductas radicales como las antes descritas, para prevenir el brote de conflictos sociales o de fanatismos.

Eso no ocurre porque la administración estatal es insensible a los conflictos sociales y porque carece de un área de gobierno eficiente que prevenga el surgimiento de crisis o tragedias, tal como ha ocurrido con varias casos de linchamientos.