SANTIAGO F. FUERTES – Sevilla – El País, 06/12/1999

Una sentencia de la Audiencia de Sevilla ha significado un revés para la política de protección de menores de la Junta de Andalucía. La Sala Sexta de la Audiencia sevillana ha ordenado que un menor regrese a la colonia infantil, situada en Constantina (Sevilla), calificada de «asociación pseudorreligiosa» por la Junta. La Consejería de Asuntos Sociales se lo llevó de allí en 1997. El tribunal acusa al Ejecutivo andaluz de actuar con métodos más propios de la Inquisición que de un garante social y de utilizar «criterios banales» para justificar su decisión.

La sentencia del la Sección Sexta de la Audiencia de Sevilla es ya la tercera que favorece a la colonia infantil Niño Sergio situada en una finca del municipio de Constantina, donde viven unos 15 niños. La Junta decidió llevarse a seis de ellos en 1977 tras la denuncia presentada por los familiares de una menor y el informe de una trabajadora social sobre supuestos malos tratos y prácticas sectarias.El tribunal considera que la decisión de la Junta se basó en el «adoctrinamiento filosófico» que supuestamente recibían los niños de la colonia olvidando otros aspectos que forman parte de cualquier entorno social como «la catequesis, la primera comunión y la asistencia periódica a los cultos, que se imponen a los menores, sin que por ello se provoque ningún desgarro de vestiduras».

Las costumbres en la comunidad de Constantina, tales como niños con el pelo largo o la práctica del yoga con túnicas blancas, alarmaron a la trabajadora social que realizó el primer informe. Los servicios de atención al menor de la Junta de Andalucía también se asombraron al leer el informe de la trabajadora social y en la primavera de 1997 abrieron seis expedientes para sacar de la colonia a otros tantos menores e ingresarlos en sus centros de acogida.

En un primer momento, tan sólo se llevaron a cinco de los menores. Sorprendentemente, la enfermedad de una de las niñas motivó que la Consejería de Asuntos Sociales la devolviera al mismo centro del que se la llevó por una presunta desprotección. De los cuatro casos restantes, la Junta ha perdido tres juicios y queda un cuarto por ver, que juzgará el mismo tribunal.

El abogado de la colonia infantil Niño Sergio, José Antonio Bosch, recalca el hecho de que Víctor, el niño de 11 años sobre cuya tutela se ha pronunciado esta sentencia, lleve en la comunidad de Constantina desde el pasado junio. El pequeño se escapó del centro de acogida de Marchena y volvió al lugar de donde se lo llevaron. El propio Bosch envió los escritos correspondientes a los juzgados, Junta y fiscales, pero nadie tomó ninguna decisión al respecto. El niño, al que presuntamente protegía la Junta de una «secta pseudorreligiosa», tal y como figuraba en el informe oficial, residía en la misma desde hacía tiempo.

La mayor de las menores bajo la tutela de la Junta (Elena, de 14 años) se había escapado en numerosas ocasiones de los centros oficiales. Ahora está de nuevo en la colonia Niño Sergio por decisión de la Audiencia de Sevilla. La encargada del centro religioso, Delfina Roldán, bromeaba ayer: «Alguien les ayudaría a escapar, ya que los niños cuando no están a gusto, llaman a sus personas queridas para que les ayuden».

Los casos de los niños Víctor, Elena y Virginia ya están vistos para sentencia. La denuncia del caso de Virginia, de 7 años, fue la que destacó la polémica. Aún queda por resolver el de Jesús, de 7 años.

Vestidos de blanco

El tribunal considera que los fundamentos banales alegados por la Junta para asumir la tutela de los menores, como llevar el pelo largo o la orientación religiosa, fueron ya rechazados por la misma Sala Sexta cuando decidió el verano pasado que un transexual estaba capacitado para ser la madre de una niña, a la que cuidaba desde hacía años.

Bosch asegura -y lo corrobora el tribunal en su sentencia- que el texto de la trabajadora social fue la espoleta de una serie de acontecimientos bastante descontrolados que llevaron a que primero se llevaran a los niños y luego se elaborara un informe institucional «igualito que la Inquisición», subraya Bosch.

El abogado de la colonia Niño Sergio recuerda ahora que cuando comenzó la vista del caso (en plena Semana Santa sevillana) hace años y se leyeron los argumentos, uno de ellos señalaba que los niños acudían a un local a hacer yoga vestidos con túnicas blancas. «A mí me dio la risa, esos días había 100.000 sevillanos por la calle con túnicas y capirotes por la calle», añade Bosch.

El tribunal destaca lo «altamente subjetivo» del informe de la trabajadora social, sobre las prácticas de esta comunidad cristiana y vegetariana en la que viven seis adultos con más de una quincena de menores y que, según informa Efe, forma parte del grupo de origen venezolano Gran Fraternidad Universal. Delfina Roldán aseguraba ayer que todos sus integrantes son católicos, aunque eso carece de importancia, ya que su modelo de vida se basa más en el afecto que en la religión. Comparable con algunos modos de vida de los años 60 y nunca con las prácticas del tipo del grupo Edelweiss.

Como por el momento no hay denuncias de abusos y los niños acuden a los colegios locales desde hace dos años (antes eran educados en la comunidad), e incluso en su momento la Junta, Cruz Roja y otros grupos han subvencionado al centro, el tribunal considera que sólo se actuó por una visión cicatera, sin tener en cuenta las libertades que ofrece la Constitución y, como destaca la sentencia, que en otros ámbitos sociales se adoctrina a los menores con «catequesis, primera comunión o asistencia periódica a cultos».