Kurier, 03.11.1998 [Traducción de Miguel Perlado]

Su formación de profesor de judo con diploma estatal no fue ningún requisito para su nombramiento, asegura German Müller (42), el nuevo responsable dentro del Ministerio de la Familia para combatir los abusos sectarios. Aunque no sean malos los conocimientos de artes marciales, la herramienta principal en la nueva tarea la adquirió este psicólogo graduado (asignatura secundaria: pedagogía) en los diez años que trabajó en la Sociedad contra  los Peligros de Sectas y Cultos. El Sr. Müller, natural de Carintia, comenzó el lunes en su nueva función de responsable de la Oficina Estatal de Asuntos de Sectas: entre los 13 candidatos Müller fue el “mejor para este cargo”, dijo el ministro de Familia Martin Bartenstein en la presentación del nuevo empleado. El jefe de negociado describió los focos de atención de la Oficina así: en primer lugar, por la proximidad del cambio de milenio muchos grupos se orientarán en sus actividades por la sensación de Apocalipsis. Hay que combatir estos escenarios apocalípticos que en algunos casos extremos podrían conducir a suicidios colectivos.

En segundo lugar, la Oficina también debe atender los casos de aquellos niños cuyos padres son miembros de sectas. “Cuando existen indicios de que un joven desea salirse, el asesor entra en conflicto con la familia – es una tarea complicada”, dijo Bartenstein.

La actividad principal de la nueva Oficina Estatal será la documentación e información sobre los riesgos  que entrañan los programas y actividades de sectas. “No nos dedicaremos a investigar a los adeptos de sectas, sino que pretendemos desvelar sus métodos”, dijo Müller. “No se trata de ocuparnos con las personas, sino con las organizaciones. No obstante, nos interesa conocer a las personas más importantes.”

El nuevo subalterno de Bartenstein no quiere fomentar la idea de enemistad. No obstante, es de suponer que determinados grupos considerarán la nueva oficina del Ministerio como su enemigo.

Los gastos anuales de la oficina con cuatro empleados ascenderá a cinco millones de chelines.